UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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domingo, 22 de enero de 2017

LA ASIGNATURA DE PRÁCTICAS EN LA FACULTAD DE EDUCACIÓN, O LA ABERRACIÓN EVALUADORA.

He tenido que dejar pasar unos días para escribir esta entrada de forma comedida y así poder ser lo  más aséptico posible, sin que mi sentimiento de enfado interfiera en la exposición.
Durante el primer trimestre de este curso he tenido la suerte de compartir mi trabajo con un alumno de la Facultad de Educación, alumno  muy competente por demás, que  supo conectar rápidamente con la realidad del aula y que se integró en nuestra dinámica de forma excepcional. No dudé en hacerle responsable de una serie de tareas, y especialmente del desarrollo de las mismas por un grupo de niños que son de  "compensación" educativa. Su respuesta fue excepcional, no defraudó ni lo más mínimo la confianza depositada en su trabajo.
 Dicho alumno estaba en nuestro colegio desarrollando la asignatura PRÁCTICAS 3, a mi entender de las más provechosas para formar a los futuros maestros/as, puesto que es aquí donde se encuentran con la realidad de lo que será su futuro profesional.
Los docentes  nos cansamos de hablar de la evaluación como elemento fundamental del proceso educativo. La Facultad es, o al menos debería ser, el referente máximo de como se mejora dicho proceso, y sin embargo afronta la evaluación de dicha asignatura de forma lamentable.
Si yo he sido el profesional que ha tutorizado las prácticas del alumno, si yo he sido quien ha estado junto a él todos los días y le ha aportado los feed-backs pertinentes para que realizase los ajustes necesarios en la mejora de su labor, no tiene ningún sentido que no sea yo quien realice la evaluación del alumno.
 Sé que por cuestiones administrativas no tengo posibilidad de ejercer esa función, sin embargo soy el único profesional que puede realizarla, pues solo yo he estado observando y analizando, junto a él mismo, su labor pedagógica. La Facultad ha designado a un grupo de profesores que deben evaluar la labor del alumno de prácticas, lo normal es que dicha calificación provenga de una evaluación exhaustiva de su labor, y esta se haga de forma competencial. Nada más lejos de la realidad.
Para realizar dicha evaluación sin estar presente en el desarrollo de sus funciones como maestro, lo lógico sería, al menos, ponerse en contacto de forma fluida con quien sí que ha estado y cambiar impresiones  para que la calificación fuese lo más objetiva posible. Sin embargo, ni una sola llamada, ni un solo correo electrónico, NADA ABSOLUTAMENTE NADA. ¿Cómo se puede evaluar una asignatura que se llama prácticas de forma teórica, y hacerlo  de forma competencial además? Es la paradoja educativa, y lo más significativo es que está amparada por la misma Facultad, que debería ser referente en el desarrollo del modelo evaluador.
 ¿Así queremos profesionales que realicen buenas evaluaciones, si a ellos se les está aplicando de forma penosa? ¿Puede un asignatura de PRÁCTICAS ser evaluada desde un trabajo teórico del que no se tiene constancia si se ha llevado a cabo o son simples conjeturas? ¿Podrá el alumno realizar ajustes a su labor si no se ha evaluado de forma real?
Lo más curioso es que luego en la Facultad se les habla de la importancia de una buena evaluación y sus técnicas. Como digo, y abundo en ello últimamente, si hablo de formación quiero que me cuenten lo que se hace y no lo que puede hacerse. No es una buena enseñanza para los futuros maestros si a ellos se les evalúa de una forma que a mi entender deja mucho que desear. 
Puede que a cada uno de los responsables de la asignatura les asignen una cantidad de alumnos/as inasumible, no lo pongo en duda, pero ese no es el problema de los universitarios que realizan el pago de la matrícula y que tienen derecho a ser evaluados con la máxima atención. Si un proceso está mal diseñado, pues se cambia, pero no se puede huir hacia adelante, es necesario realizar los ajustes necesarios en las PRÁCTICAS para que sean evaluadas de forma correcta.
Nadie imagina a un estudiante  de medicina que fuese a un hospital a realizar las suyas y le evaluase un médico que no le ha visto ejercer su labor. Una cosa es teorizar y otra llevar esa teoría a la práctica. O por poner otro ejemplo, un piloto de avión que pudiese examinar su capacidad de pilotar con un trabajo escrito para  un tutor en la distancia, sería aberrante.

Pues a mí me  resulta igual de ilógico que sea una Facultad de Educación quien se plantee una calificación y evaluación de las prácticas de forma teórica. Es como estar en un doctorado de telecomunicaciones y tener que realizar las prácticas con cabinas telefónicas,  lo dicho ABERRANTE.