UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Cuántas religiones deben atenderse desde la escuela?

Leo con estupefacción un artículo de opinión en el Heraldo de Aragón donde se critica la petición de un padre, agnóstico en sus creencias religiosas. Reclama que su hijo pueda acudir a un colegio donde ninguna confesión religiosa esté presente en el Proyecto Educativo del centro. Como argumento, el periodista, plantea que por el mismo motivo  una persona católica tiene el derecho a llevar a su hijo a un colegio con ese ideario, cuestión que nadie pone en duda; pro es que además, por el mismo motivo, esgrime que debe ser financiado por el erario público, lo cual ya es algo más que discutible.
No se puede comparar el derecho a la no alineación religiosa en la escuela, para que esa facultad corresponda únicamente a la familia, que el derecho a poder elegir un colegio de una determinada. Si así fuera ¿no tendría el hijo de musulmanes, hebraicos, mormones, evangelistas, budistas, anglicanos y animistas el mismo derecho a tener a su disposición un centro con concierto educativo que atendiese sus demandas religiosas? Se puede contestar que no hay demandas suficientes para atender estas peticiones y que no sería rentable ¿Pero es la rentabilidad económica el listón que debe definir si los ciudadanos tienen un derecho o no? ¿El número de personas hace que un derecho pueda llevarse a cabo o deba soslayarse?
Los argumentos se caen por su propio peso. Estamos en una sociedad donde a base de repetir machaconamente  algunos argumentos los damos por ciertos sin llegar a realizar ninguna reflexión sobre los mismos. Tanto es así, que eliminamos del currículo un área como Educación para la Ciudadanía,  con el argumento que era alienante, y sin embargo, aumentamos el horario de la que lo es por definición, puesto que se basa en la fe y no en la razón, la religión, sea la que sea. Total, en estos tiempos con los casos de corrupción, los casos de violencia de género, los casos de ataques terroristas, no es necesario que desde niños/as reflexionemos sobre nuestro comportamiento individual dentro de la sociedad en la que vivimos y que debemos mejorar. Es mucho más educativo que nos tengamos que creer a pies juntillas aquello que se nos dice, muchas veces con el ejemplo opuesto, desde las altas jerarquías del dogma x, me da igual el que sea.
No, no es lo mismo pedir una educación en valores generales y aceptados por todos/as, que querer unos concretos y determinados por un determinado dogma. No vale con decir que un rezo no le hace daño a nadie aunque no sea creyente, me temo que no vale, sobre todo porque a las personas a las que les he escuchado este argumento siempre lo esgrimen cuando es el de su religión el que no es dañino.
Lo lógico es que la escuela financiada por todos/as fuese agnóstica, que no atea, creo que sobra la aclaración pero mejor matizar. Cada familia, después, en las horas de su convivencia, debe decidir la orientación religiosa que quiera darle a sus hijos, y llevarlos al templo que consideren conveniente.
Se puede argumentar que para ello está la libertad de elección del área de religión en la escuela, pero tampoco es así. En una como la mía, donde se oferta religión católica, religión islámica, religión evangélica y valores, con diferente horario de los docentes para cada una de ellas, lo único que conseguimos es una desorganización del resto del currículo, sin que además, se pueda profundizar en demasiados valores religiosos. Por otro lado, los valores ciudadanos, que se pueden abordar desde la clase de religión, o no, quedan más y mejor trabajados en unos alumnos/as que en otros, solamente por el tiempo que se dedica a su reflexión y concienciación desde el área de valores que algunos no reciben dichas clases ¿Es que no tienen la suficiente importancia en sí mismos? ¿A lo mejor es que no hay interés en conseguir ciudadanos reflexivos y responsables y es mejor tener gente sumisa que se crea los relatos con los que nos quieren alienar?
Yo como profesional, que ha impartido Educación para la Ciudadanía, me sentí altamente ofendido cuando se comentaba que estábamos adoctrinando a los niños/as desde nuestra área. Repito que soy profesional de la educación, que tengo muy claros los valores que debo impartir, separándolos de mis ideas personales, y sin embargo se me tachaba poco menos que de manipulador de la mente de los alumnos/as. Sin embargo, la labor de un cura, de un pastor, de un imán o de un rabino o de las personas designados por ellos para la labor escolar, no se cuestiona, algo tenemos que hacer para mejorar una sociedad que no quiere fiar de los profesionales que ella misma ha elegido y sí que lo hace de otros cuya elección ha recaído en figuras externas.
En teoría, ningún grupo quiere nada malo para sus miembros, no me refiero a las élites de los mismos, sino al grupo social en sí. Sin embargo, hemos dejado que se demonice a los profesionales que han llegado a determinados estamentos sociales tras superar las pruebas de promoción que la misma sociedad ha impuesto. Si eso es así, a lo mejor deberíamos cambiar el sistema de acceso o de control de esos puestos, pero no es normal desconfiar de su labor profesional.  Confiar más en aquellos que no lo han superado, solamente porque comparte una determinada fe religiosa, no me parece razonable. ¡Ah! que esto va de fe y no de razón, ahora comienzo a entender.
Si miramos hacia arriba todos/as vemos el mismo cielo, eso es lo que se debe tratar en la escuela, aunque luego cada uno puede creer que detrás hay lo que quiera, pero eso ya es labor de la familia.

IMAGEN ALBA LAMUELA