No es el caso de la violencia contra las mujeres. No está mal que dediquemos una reflexión, aunque sea una vez al año, a un problema que, a base de bombardearnos con noticias referidas al mismo casi todos los días desde la prensa, ha comenzado a entrar en lo cotidiano, y por lo tanto en lo no impactante.
Me parece a mí que no vale con quedarnos, me refiero a los hombres que no somos maltratadores, con un sentimiento de asco por los actos de violencia, ni siquiera con el convencimiento de que nosotros nunca actuaríamos de esa manera.
El problema es muy importante, y lo peor es que cada vez se agrava más. Las nuevas generaciones de muchachos se están volviendo más agresivos con las chicas, más posesivos; tienen una imagen de la mujer como un objeto que se puede y se debe poseer. Esta imagen viene generada, sobre todo, por la publicidad que nos envuelve, y por una pérdida de valores sociales, de la que hemos hablado en ocasiones anteriores, que ha venido reemplazada por "dogmas" religiosos, pero del lado más reaccionario e inmovilista. Desde estos puntos de vista, el machismo no solo no es algo rechazable, sino que pasa a ser una cualidad.
Ahora imparto los apoyos que nosotros llamamos de "compensación educativa".Los grupos sociales a los que pertenecen los niños/as que acuden al apoyo, son de alto riesgo de poder padecer esta lacra social; así que, tratemos el reto de aprendizaje que tratemos, no dejo de incidir sobre ello. Si hablamos de indios, no dejo pasar la oportunidad de comentar la importancia de las mujeres en el funcionamiento de la tribu. Si hablamos de música flamenca, no dejo de señalar a grandes cantaoras y bailaoras. Siempre estamos a tiempo de poner nuestro granito de arena para intentar paliar lo que sufrimos a diario como sociedad. No podemos permitir que ocurra nunca más, simplemente tenemos que pensar que sentiríamos si la maltratada fuese nuestra hija. No vale con indignarse, hay que actuar.
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