Con la llevada de la evaluación LOMCE la primera impresión que tienen los maestros/as, es que tienen que dedicar la mayoría de su tiempo a tomar datos para poder realizar la evaluación del alumnado. No les falta razón, la recogida de datos lo más fiables y concretos posibles es algo necesario, nos hace más profesionales, pero sin duda no puede necesitar la mayor parte de nuestro tiempo docente, puesto que separaría la lupa del punto central de nuestra labor , que repito, es el aprendizaje de los alumnos. Así que e no puedo más que darles la razón, de ahí la realización de la herramienta calificadora que ayuda a hacer más llevadera esta labor.

Por ello nosotros, cuando implantamos una nueva iniciativa en el colegio, nos imponemos siempre un sistema de control, una evaluación, a ser posible externa, o lo más externa posible, para ello contamos con los feedbacks que nos proporciona el IES, la administración los padres o en su defecto, la toma de datos cuantitativos que podemos tomar por nuestra cuenta. Si implantamos un plan de convivencia, analizamos los datos de la evolución que ha seguido en el colegio el número de actuaciones perjudiciales para la convivencia, si evoluciona a positivo, indudablemente el plan está teniendo los efectos esperados, si no es así pues hay que modificarlo. Para ello somos muy exigentes en el registro de todos los datos que tienen que ver con nuestras actuaciones, es así y solo así como el análisis posterior será centrado y no basado en conjeturas. En una palabra aplicamos el método científico si tenemos que recurrir a la autoevaluación
POR TODO ESTO QUIERO QUE SER EVALUADO.
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