La repetición año tras año de labores similares puede hacernos caer en la rutina y aunque hay profesionales que se sienten muy cómodos/as en la misma, otros se sienten ahogados y necesitan un cambio, para mantener la ilusión docente. Por esta razón se debe facilitar a todos los maestros/as una motivación creando nuevas funciones y responsabilidades que motive a los profesionales. Eso sí no se puede dejar de realizar labor docente, un buen maestro/a es aquel que disfruta de su actividad en el aula.
Hay muchos maestros pertenecientes a equipos directivos que no sienten esa necesidad de pasar momentos en el aula en contacto directo con los alumnos/as. Incluso se programan horas de apoyos inexistentes para cumplir con la normativa vigente sobre el papel, pero que en la realidad son una tapadera, para dedicarlas a la gestión pura y dura, esgrimiendo la dificultad de la labor directiva y la necesidad de dedicarle una gran cantidad de horas. Es cierta esa última afirmación, pero no puede ser a cambio de las horas de docencia. Creo que si se busca este escapismo, en el fondo lo que hay es un hastío profesional y este nunca es un buen síntoma.

Si lo que tenemos son ganas de escapar, quizá nuestro puesto estará en la magia, y no en la docencia.
Es muy bueno el que todos los maestros/as conozcan la labor directiva, pero siempre tenemos que tener en la mente que debemos volver al aula, y tenemos que tener la ilusión por volver. Los maestros/as que piensan en escapar, ya no es que no serán buenos docentes en el aula, es que además tampoco realizarán bien ninguna otra labor que tenga que ver con la actividad escolar. Los teóricos puros caben en otras profesiones como la física, pero en la enseñanza no caben los que dicen saber pero en realidad no hacen, y quizá en nuestro sistema educativo hay demasiados de estos profesionales, o al menos, abundan los que desean este estatus.
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