Esta experiencia me ha resultado altamente positiva, y a la hora de pensar en soluciones organizativas, me ha dotado de esta flexibilidad. Ahora, al igual que cuando estaba en un CRA, intento pensar en las necesidades individuales de cada uno de los niños/as.
Desde luego intento agrupar estas necesidades para rentabilizar recursos, pero no las sometemos a la tiranía de la graduación por edad que impone nuestro sistema educativo, intentamos buscar otra forma de organizarnos. De ahí vienen los diferentes tipos de apoyo que utilizamos en el colegio, y también viene de allí el intentar agrupar estos apoyos en niños/as de diferentes grupos en la medida de lo posible, el ejemplo más claro lo podemos tener en nuestros grupos de apoyo preferente.
Siempre seré un defensor de la escuela rural, no en vano llevé a una de estas escuelas a mis hijos, incluso haciéndoles desplazarse todos los días desde la ciudad. Por ello mi primer pensamiento a la hora de buscar una solución a un problema organizativo, es pensar en como lo solucionábamos en el CRA y, sin duda, de este pensamiento han surgido las mejores soluciones, puesto que me da una visión de los alumnos mucho más individualizada y directa, más personal. Nunca estaré lo suficientemente agradecido a todo lo que le han dado a mi vida profesional las escuelas rurales, y mucho más todavía, lo que me han dado como padre.
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