UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿Cómo debe elegir la Administración los puestos singulares?

Está claro que cualquier forma por la que se opte para cubrir un puesto específico dentro de la Administración va a tener pros y contras. Lo lógico es pensar que se debe optar por la persona más cualificada para el puesto que se quiere cubrir. ¿Pero cómo se puede determinar la idoneidad? ¿Cuál es el mejor método para tomar esta decisión? 
Ya hablamos en un post anterior de las contradicciones que tiene el actual sistema de acceso a la función pública y como personas con un diez en la prueba de acceso podían quedarse fuera del  cuerpo de maestros.
Está bien el que se valore la experiencia en la tarea que se quiere cubrir, pero esta experiencia no debería bastar por sí sola. Debería venir acompañada de un sistema de evaluación  en la que se valorase  de forma positiva o negativa. No vale con haber realizado una función, es necesario haberla realizado de forma adecuada.
Este verano me presenté a una vacante en comisión de servicios, había una serie de aspectos que se valoraban con un tope de puntuación en cada uno de ellos. El último era la presentación y defensa ante un tribunal de un proyecto sobre el trabajo que se proponía. La cuestión es que en esta prueba valoré cinco puntos sobre un máximo de cinco, o sea puntuación máxima y además la más alta de todos los aspirantes. Sin embargo me quedé fuera porque no valoré lo suficiente en otros de los aspectos valorados, lo que ya suponía al ver el baremo de puntuación a la hora de presentarme. Lo que me resulta curioso es que en el aspecto en el que se valoraba la innovación educativa puntué cero. No quiero ser yo quien valore mi compromiso con lo innovador dentro de la práctica educativa, pero solamente con echar un vistazo a este blog, se puede observar que mi praxis  se puede calificar de muchas maneras pero desde luego inmovilista es complicado. Pero es que lo que se valoraba como innovador en la convocatoria era el haber intervenido o participado en las actividades que tenían que ver con el programa y solamente eso. Puede que sea difícil valorar otras cosas, pero estrechar de tal manera la posibilidad de puntuar tampoco me parece de recibo, sobre todo, si como en mi caso, el haber pertenecido durante quince cursos a equipos directivos, con el compromiso con los centros que eso supone, dificulta el poder participar en las situaciones que puntuaban como "innovación"
El baremo lo conocía cuando me presenté, y por lo tanto, todos los aspirantes participamos con las mismas oportunidades, pero me parece extraño que si uno de los mismos es capaz de presentar un proyecto que al tribunal le parece que merece la nota máxima, no tenga ninguna posibilidad de llevarse a cabo.
Seguro que cualquier método para el acceso es imperfecto, pero también es verdad, que el proyecto que le parecía mejor al tribunal  no se va a llevar a cabo. También es cierto que solo se pedía para puntuar el haber ejercido profesionalmente en determinados puestos, sin ningún tipo de valoración sobre ese trabajo, sin ninguna evaluación sobre la labor realizada, tan solo con poseer un nombramiento era suficiente para ser "innovador", aunque una vez allí se hubiese seguido un libro de texto a rajatabla, Eso no se valoraba. Esa es la cuestión, la Administración confecciona baremos, pero luego no se preocupa si van a aplicarse de forma eficaz, eso conllevaría algo más que cubrir el expediente. Si alguien ha demostrado que es bueno realizando una determinada labor, es necesario que se le valore, pero ha debido demostrarlo, no vale con la simple nominación.

Si la Administración quiere ser eficaz debe esforzarse por poner a sus mejores trabajadores en los puestos que requieran un perfil determinado, y tan solo es posible lograr este objetivo con una palabra mágica: EVALUACIÓN, la palabra a la que los docentes tenemos tanto miedo cuando se nos aplica a nosotros. Lo contrario es construir torres sin puerta, son de utilidad muy reducida.


lunes, 26 de septiembre de 2016

ABP. PROYECTO VERNE

De vuelta a una tutoría y con el encargo de afrontar las matemáticas y la lengua española, apasionante reto. Me encontré ante la tesitura de la utilización de un libro de texto que me gustaba más bien poco y que además no respondía a los intereses de los niños/as que estaban en clase.
Así pues  decidí dar el salto y trabajar las dos áreas simultáneamente mediante un proyecto, la parte de la calificación ya la tenía preparada con la versión de la herramienta de calificación que trabaja por proyectos. La decisión la tomé con rapidez. De esta manera, salgo del corsé que impone el seguimiento a rajatabla del texto de la editorial, y me permite reconducir el proceso de aprendizaje de los alumnos/as conforme vayan manifestándose los intereses de los mismos, son muchas las ventajas.
El primer proyecto ha sido fácil de seleccionar, se trata de investigar sobre la figura de Julio Verne y los personajes creados por el autor. Se trata de una literatura fácil de leer, muy adaptada a la edad de los alumnos/as y con una gran base de recursos cinematográficos que nos ayuden, tanto en la motivación hacia la lectura, como en el análisis cinematográfico en sí mismo. En cuanto a la competencia matemática, el carácter aventurero y viajero de las aventuras que vamos a hacer nuestras, me facilita sobremanera la introducción en el trabajo de magnitudes y fracciones, enfocándolas sobre situaciones que van a ser mucho más próximas a los chicos.

Así, para comenzar, ya estamos investigando sobre algunos de los personajes de Julio Verne y sobre el mismo autor. Estamos leyendo voluntariamente algunas de sus novelas, y quienes han iniciado dicha labor, incluso terminado algunos de los libros, ejercen un papel motivador sobre el resto, comunicándoles con entusiasmo lo gratificante que ha sido la lectura.
Tenemos acceso a través del blog de clase  y blog antiguo a algunas de las películas más famosas basadas en sus novelas, colgadas en la plataforma youtube, que hemos enlazado  en el mismo.

Estamos preparando un blog del proyecto, al que tenemos acceso todos los participantes, compartimos la clave, donde colgamos, tras mi visto bueno, lo que nos parece oportuno entre lo que vamos descubriendo conforme avanzan nuestras investigaciones.

Realizamos un seguimiento diario de la prensa donde buscamos noticias relacionadas con la tecnología. Yo he creado una cuenta de twitter que los niños/as pueden consultar desde el blog, donde propongo las que a mí me parecen más interesantes.

También estamos preparando un debate. Consistirá en un juego de rol, donde los alumnos/as tomarán el papel de uno de los personajes que han preparado previamente, y todos a la vez debatirán con el mismo Julio Verne. Colgaremos este debate en el blog del proyecto.


En fin, no hemos hecho más que empezar, pero creo que estamos desarrollando todas las competencias de forma estructurada y proporcional. Poco a poco iremos comentando el desarrollo de todas estas actividades y los resultados de la evaluación de las mismas. Ah! el libro de texto lo tenemos para poder consultar las dudas que puedan ir teniendo los chicos  a la hora de realizar las tareas que desarrollaremos en el proyecto. 
Comenzamos un camino que acaba en una cima de difícil acceso pero desde donde obtendremos unas vistas increíbles.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿Modificación del currículo en agosto?

A finales del curso pasado me llamaron de una editorial para decirme que se iba a cambiar el currículo de Ciencias Sociales en Aragón y que necesitaban que les ampliase los nuevos contenidos para realizar una adenda que completase  su libro de texto. Me quedé un poco sorprendido y me puse en contacto con un amigo que trabaja en la consejería a ver que podía indicarme. Tuvo que consultar, él no estaba muy enterado, y repito que estoy hablando de finales de mayo, pero me dijo que sí, que se había pretendido desde otras instancias ampliar el currículo con una asignatura que fuese Aragón y que como no había podido ser, pues se había decidido cambiar el currículo de Ciencias Sociales para darle un matiz más localista.
Me puse a ello y me quedé muy sorprendido con los estándares que había que trabajar a partir de tercero y de la estrategia que se había seguido para realizar su distribución temporal a lo largo de la etapa. Este tema lo trataremos en su día puesto que tiene su miga. 
La cuestión era que en las fechas en las que nos encontrábamos me parecía altamente difícil el cambio curricular sin informar debidamente para este curso en el que hemos entrado. Es más, pensaba que lo lógico era posponer los cambios para el siguiente, y de esta forma, hacerlo de una forma meditada, trabajada y responsable. Si se había criticado este aspecto del ejecutivo anterior, lo normal hubiese sido hacer las cosas de otra manera, no profundizando y ahondando en este error formal.
Desde la editorial me dijeron que ellos querían tener ya las adendas, porque no se fiaban que a lo largo del verano no se publicase el cambio curricular y querían dar servicio a sus usuarios lo antes posible. Así que las elaboré durante junio y julio y se las remití.
Al entrar agosto sin que se hubiese publicado nada en el boletín oficial, pensé que la cordura había imperado y que se iba a realizar con la calma y las explicaciones necesarias que se requieren en los procesos educativos. No fue así, el trece de agosto se publicó, no se enteró nadie, bueno me refiero al cuerpo de maestros, había quien sí estaba muy atento. 
Ha sido actualidad el recursos de los obispos, puesto que este cambio afectaba al horario de religión, pero de eso se tenía ya noticia, lo que no se sabía y creo que no se sabe aún por muchos maestros/as, incluidos los de mi colegio, es que ha afectado a más áreas y que hay que modificar las programaciones didácticas y toda la documentación que hace referencia al área de Ciencias Sociales.
Se habla mucho del recurso de los obispos, de lo que ha afectado a la organización de los centros, pero bien es cierto de que una ley no se puede recurrir hasta que no está publicada. Si en vez de hacerlo deprisa y corriendo, se hubiese hecho en el mes de abril o mayo, o bien se hubiese esperado a su aplicación al curso siguiente, todos estos problemas se hubiesen resuelto. No podemos mediatizar los tiempos educativos con los tiempos políticos, así nos va.

Si queremos que esto funcione, debemos ir todos a una, para ello la información debe correr y no esconderse para publicarse a escondidas en el mes de agosto. Si queremos que el río fluya lo primero es intentar descongelar el agua. 



lunes, 19 de septiembre de 2016

Vuelta a la realidad

La vuelta a las aulas de este curso está resultando un regreso mucho más real que las de los últimos seis años. Lo cierto es que las preocupaciones son menores en número y la angustia que producían los cambios administrativos de última hora se ven como algo que pasa por la ventanilla del coche, pero que no se estampa contra tu parabrisas. Es bastante más relajado. La frase mágica de este bienestar es: "¿qué tengo que hacer?"  En primera persona para que me respondan y no producida en sentido contrario. 
Recomiendo a todos los maestros/as que ocupan cargo directivo desde hace tiempo que reflexionen sobre la posibilidad de dar paso a otras personas, a otros compañeros que vengan con ideas e ilusión renovadas, ya no solo por su propia salud, sino por la del centro en el que ejercen. El continuismo, aunque tratemos de evitarlo, da paso a la monotonía y es el peor castigo que puede recibir un colegio.
Por otro lado está la mejor cara de esta situación. La vuelta a las aulas en un tiempo más real, la posibilidad de poder llevar a cabo más proyectos de maestro. El contacto más directo con los niños desde una posición mucho más cercana para ellos que la que les separa de la jefatura de estudios y el peso de la convivencia del colegio.
Estoy con ilusión renovada, estoy muy muy contento, ha sido una gran decisión. No me arrepiento de la de la decisión que tomé en su momento de ejercer un cargo directivo, hice lo que tenía que hacer, pero después de quince cursos de equipo directivo, mi vocación no me permitía continuar. Creo que era la hora de que otras personas tomasen las riendas de lo que yo estaba haciendo, y además lo van a hacer muy bien.
Muchas veces los maestros/as que ejercen la labor directiva de los colegios, tienen miedo a  la vuelta a las aulas, tienen miedo a no responder adecuadamente a todo aquello que les pedían a los compañeros/as. ERROR, CRASO ERROR, es como si una gran bocanada de aire fresco entrase a tus pulmones de repente, a no ser de que en realidad no se quiera ser maestro/a, sino gestor administrativo, conozco algún caso. Si se da el segundo supuesto, no se es un buen maestro y no se es un buen gestor, y debería ser la Administración educativa quien les debería retirar en este caso.
No voy a extenderme mucho por aquí, puesto que entristecería una entrada que en realidad está llena de alegría.

Un saludo a todos en el regreso al blog, que se va a centrar, no tanto ya en temas de organización escolar, sino en posibilidades metodológicas.


miércoles, 29 de junio de 2016

La necesidad de parar para tomar aire.

Hay momentos en los que es necesario realizar una parada, coger aire mirar hacia atrás y volver a tomar  perspectiva. Es la misma sensación de cuando has logrado ascender a una montaña. Llegas muy cansado, pero las vistas que se obtienen gracias al esfuerzo realizado son reconfortantes. Tomas un poco de agua y miras hacia abajo, hacia el camino que as ascendido y te llenas de satisfacción.
Al día siguiente emprendes otra ascensión y así sucesivamente.
 Con los años, te vuelves más experimentado y eres capaz de vislumbrar el mejor camino y el más fácil de seguir, consigues optimizar esfuerzos, pero paralelamente tu cuerpo necesita periodos de descanso más prolongado.
Esto mismo pasa cuando ejerces una labor directiva en un colegio. Llega un momento en el que tu cuerpo, tu mente y tu vocación de maestro te piden un poco de relax. Y ese descanso creo que es mejor si es total, si consigues estar un periodo de tiempo, aunque sea pequeño, sin tener tu mente ocupada en cosas de escuela. Estoy convencido que a la vuelta, con las pilas descansadas y cargadas, uno es capaz de volver a dar el 100% de sí mismo.
Por eso, creo que no es solo el momento de dejar la Jefatura de Estudios del colegio, también necesito apartar mi mente por unos días de cualquier problemática educativa, y por lo tanto, voy a tomarme un descanso, durante el verano, y no voy a compartir mis reflexiones desde aquí. Espero retomar en septiembre esta labor.  A mí me sirve para aclarar mis ideas y los feed-backs que recibo amplían mi visión del mundo educativo, personalmente es muy enriquecedor y lo recomiendo.
La verdad es que aunque esté cansado, las vistas que se ven desde esta montaña son motivadoras y ayudan a seguir adelante, aunque ahora mismo, mi cuerpo me pide una jornada de descanso. Hasta septiembre.



lunes, 27 de junio de 2016

LUKE SKYWALKER Y MIGUEL STROGOFF

Estamos en vacaciones, muchos maestros/as, en las recomendaciones que  han dado para el verano, han incluido leer algún libro, incluso algunos han dado los títulos recomendados para poder adquirir y disfrutar.
Fantástica decisión si se ha optado por ella, pocas cosas más enriquecedoras que un libro para desarrollar la imaginación, para despertar el interés por aprender y para, porque no decirlo, trabajar y desarrollar la competencia lingüística.
Recuerdo con emoción los libros de Julio Verne que leí en mis veranos de los cursos finales de EGB. Me encantó Miguel Strogoff, o Veinte mil leguas de viaje submarino, creo que es un recurso que no se debe ni se puede perder.
Pero han pasado ya muchos años, qué mayor me hago, y la sociedad circula por diferentes espacios de comunicación. En aquella época si querías ver una película era necesario acudir al cine, o tener suerte con la programación de la televisión, había dos canales que desconectaban su emisión al mediodía. La información solamente podía conseguirse desde la prensa escrita o la radio.
Hoy disponemos de cientos de canales de televisión temáticos y generalistas con una oferta apabullante. Tenemos al alcance cualquier información  a través de internet, y desde la red esa información suele venir a través de canales de comunicación visuales. Si comparamos las posibilidades tecnológicas actuales con las de mi época de infancia la conclusión es que vivimos en un mundo y una sociedad bastante diferentes.
Sin embargo, la escuela no se ha adaptado a esta realidad, las tareas de refuerzo que los docentes indican para el verano son las mismas que hacer treinta y cinco años. No digo que no haya que leer libros, nada más lejos de la realidad, pero quizá sería interesante, recomendar el visionado de algunas películas también. Ofertar algunos títulos que fuesen interesantes en la formación y en la educación competencial de los niños/as, al igual que se hace con los libros. Indudablemente los alumnos/as van a tener contacto con el cine durante el verano, y no poco, no sería mala idea pues guiarles  en la elección de  algunas de las películas que pudiesen ver. Sería bueno tanto para la mejora de su competencia lingüística como para la social y ciudadana. Además estoy seguro que les resultaría motivante, incluso después, se puede utilizar como elemento motivador para iniciarse en la lectura.   Muchos de los títulos que pueden verse están al alcance de todos desde plataformas como "youtube" de forma gratuita con una conexión decente a internet.
Miguel Strogoff es un clásico, pero también lo es La Guerra de las Galaxias, y tan inculto puede ser quien no conoce a Strogoff como quien ignora quién es Luke Skywalker. Si queremos educar para mejorar la sociedad, deberemos adaptarnos desde la escuela al mundo en el que viven los niños/as.


jueves, 23 de junio de 2016

SE NECESITA UNA REFORMA EN PROFUNDIDAD DEL SERVICIO DE INSPECCIÓN

Ha sido un curso lleno de circunstancias especiales, desde la Orden de tiempos escolares a la adecuación de la legislación LOMCE, con  problemas de organización escolar y de convivencia. Un curso muy ajetreado sin lugar a dudas. Son momentos en los que te sientes extenuado, exprimido y con ganas de que acabe para poder relajar la mente y el espíritu. Son días de tensión, la propia del momento y la acumulada.
A pesar de toda la vorágine, ayer me concedí un momento para la reflexión. Hice un repaso de todo lo que llevamos de año académico y me percaté que hemos tenido un montón de conversaciones con nuestro inspector de referencia. Aprovecho para darle las gracias públicamente, siempre ha estado dispuesto a darnos consejo y a orientar nuestras acciones para evitarnos posteriores problemas. Nos ha atendido y consolado cuando lo hemos necesitado y nos ha servido de sostén en los momentos difíciles. Sin embargo repasando todas las consultas que le hemos tenido que realizar, me percaté de que ninguna era por temas puramente pedagógicos. Todas tenían un aspecto administrativo o de problemas de convivencia, relativas principalmente  a problemas con algunos padres y madres. Además tenemos que añadir las visitas de control de documentos oficiales, donde ha acudido con unas plantillas que debía rellenar para comprobar el cumplimiento  de los mismos, para rellenar las estadísticas oficiales.
No tiene mucho sentido tener un cuerpo de especialistas pedagógicos, que deberían centrarse en la mejora de la labor educativa y plantear y proponer medidas innovadoras para la mejora de la misma desde la realidad particular de los centros, para al final,  tenerlo  rellenando cuestionarios administrativos.
A lo mejor sería conveniente dividir las labores que desarrollan y deberían desarrollar en dos cuerpos distintos. Por un lado el control de calidad que supone una buena labor administrativa, una  buena gestión de los recursos humanos y materiales, para la que no es estrictamente necesario ser un especialista docente. Es más quizá el perfil idóneo es otro bastante distinto. Aquí se necesitaría a alguien especializado en gestión,  o en control y calidad.
Y por otro lado un segundo cuerpo, en el que  sí que sería necesaria una labor de asesoramiento de la práctica docente, y es aquí donde deberían centrarse los actuales inspectores. Acudirían  a los centros a realizar análisis preliminares y aconsejar  sobre las necesidades de formación reales de los colegios. Podrían acceder a la práctica diaria de los docentes y realizar evaluaciones, no fiscalizadoras sino como elementos de mejora de la práctica diaria. Hacer en suma de maestros/as y profesores/as que es lo que realmente son. Podría además conocerse realmente y con profundidad   la realidad de nuestro sistema educativo y plantear propuestas de mejora reales y no quiméricas. Se podrían dedicar a dar difusión a todas las buenas prácticas docentes y no tan solo a las que se presentan a los premios o disponen de alguien que las promocione. En fin se tendría una verdadera evaluación de todo el sistema y no una parodia que se fija solo en las cifras que se quieren mostrar. Tendríamos más eficacia y a la larga mayor satisfacción. No tendríamos que escondernos puesto que a quien te va ayudar sales a buscarle. Lástima tener que escribir los últimos párrafos en condicional y no hacerlo en presente o futuro.


lunes, 20 de junio de 2016

¿PERO, NO HABÍA QUE EVALUAR POR COMPETENCIAS?

En todos los aspectos de la vida hay que tener muy claro hacia donde queremos avanzar, si no partimos con esta premisa clara iremos dando tumbos y realizando esfuerzos que a la larga serán baldíos. No hay nada que desanime más que los esfuerzos sin consecuencia beneficiosa, sobre todo si dependen de la ocurrencia o el estado de ánimo de un tercero.
En el sector educativo estamos más que hartos de estos vaivenes, el desánimo está bastante generalizado y hemos llegado al peligroso punto donde la frase "yo lo hago como siempre, ya que total, lo volverán a cambiar", es cierta.
Cuando se tiene convicción en emprender un nuevo camino, se cree que es mejor que el que se ha estado siguiendo y que va a resultar beneficioso para los que caminan por él, se debe hacer con las alternativas bien estudiadas y teniendo muy en cuenta los cruces que nos vamos a encontrar conforme vayamos avanzando, para no errar en exceso  ante las disyuntivas que van a ir apareciendo.
No hay problema si nos equivocamos de camino alguna vez, somos inexpertos en esta  trayectoria, pero debemos estar preparados/as para darnos cuenta rápidamente de nuestro error y retomar la senda adecuada. Por eso mismo es imprescindible saber donde está nuestra meta, tener muy claros los objetivos finales, para poder reorientarnos si nos perdemos en un momento dado.
Se nos está diciendo que el futuro de la evaluación y del trabajo en los centros es conseguir que los alumnos/as sean más competentes y puedan enfrentarse mejor a las dificultades con las que van a encontrarse en el futuro, tanto en su trayectoria académica como en su devenir diario.
Por ello las programaciones van enfocadas ahora desde el trabajo para adquirir unos  estándares que nos ayudan a lograrlo.
Así también evaluamos a los niños/as en el grado de adquisición de esas competencias, de forma que las familias sean conocedoras del momento de desarrollo escolar de sus hijos/as a la vez que les damos nuestra opinión profesional sobre su actual capacidad competencial.
De toda esta reflexión y esta tendencia, que por cierto a mí me parece más que razonable, surge el doble boletín de notas donde evaluamos y calificamos a los alumnos/as por áreas y por competencias. Creo que duplicar las calificaciones no tiene mucho sentido, deberíamos centrarnos en el competencial e ir abandonando poco a poco el de área como elemento residual, solo entendible como un elemento transicional para facilitar el ajuste de las familias a la nueva tendencia.
Desde el curso pasado la decisión de la promoción o no de los niños/as viene marcada por la calificación que obtienen en el apartado competencial. Tiene sentido, además de ser una calificación que depende de todos los docentes, expresa mejor las necesidades educativas que tienen los niños/as para permanecer un año más en el curso. Sin embargo a la hora de rellenar el expediente mediante la aplicación informática, nos requiere que marquemos las áreas que no se han superado en el caso de que haya habido promoción sin superar todos los objetivos. !LAS ÁREAS Y NO LAS COMPETENCIAS¡ No lo entiendo.
No tiene ningún sentido, si lo que importa son las competencias adquiridas y el momento competencial en el que se encuentra el niño/a, no debería pasar nada si no superase alguna de las áreas por el motivo que fuese. Si es competente lo es y, en todo caso, deberíamos marcar en los expedientes con promoción y objetivos pendientes las competencias en las que todavía no es competente, valga la redundancia. Lo otro es querer y no poder, apostar por algo pero con miedo a equivocarse, da imagen de poco convencimiento en lo que se propone. Es ir por un camino, sin tener claro donde queremos llegar, nos vamos a perder con toda seguridad.