UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 1 de junio de 2017

La necesaria parada para recargar ilusión y energía.

Cuando una actividad es intensa, y no me refiero solo al trabajo físico, sino al de reflexión y evaluación , es necesario un periodo de relax, de dejarlo en standby, y así, no perder la ilusión ni la energía necesarias para llegar a buen puerto en el futuro.
En el trabajo docente, si lo que se hace no es seguir las directrices marcadas desde fuera, en el libro de texto, es necesario también este periodo de inacción, de acumular ideas por raras y extrañas que puedan parecer y tras un análisis posterior, filtrar las que puedan ser más operativas, eficaces y eficientes.
No es un periodo de tiempo perdido, ni mucho menos, es cargar el depósito de combustible, llenar el pantano en tiempo de crecida, para  una vez depuradas, hacer buen uso de esas aguas.
Lo mismo me ocurre a mí con el blog. El año pasado comprobé que era muy necesario dejarlo aparcado por un tiempo, aclarar mis puntos de vista sobre los temas educativos, viéndolos de una perspectiva un poco más alejada, para que de esta forma, la vehemencia de las conclusiones tomadas en caliente, no alteren mis opiniones y las dogmaticen.
Por ello, como ya hice hace un año, voy a tomarme unos meses de relax, centrarme este final de curso en la evaluación del proceso educativo que he empezado este año, modificar lo que sea necesario; para así, continuar desarrollándolo el curso próximo de una manera más eficaz y eficiente, ya sé que soy un pesado con estos dos conceptos, pero... ¡Me parecen tan importantes!  Luego a descansar durante el periodo vacacional.
Descansar para un docente, no es dejar de pensar y tener ocurrencias que luego hay que convertir en ideas procesadas, como acabo de explicar, pero sí que es tomarlo de forma más sosegada y no ir a buscarlas, sino esperar a que ellas lleguen por sí mismas. Un profesional no puede dejar de ver situaciones educativas, pero como digo, no es lo mismo verlas que tener que ir tras ellas.
Así que me despido de todos hasta el próximo mes de septiembre, donde volveré a daros la lata con mis pequeñas reflexiones y a comentaros el discurrir de mis andanzas profesionales, por si a alguien le pueden servir de inspiración y le generan adaptaciones que puedan ayudar en su proceso educativo. Hasta entonces un saludo y un abrazo.

domingo, 28 de mayo de 2017

FINAL DE CURSO, EVALUACIÓN Y HERRAMIENTA DE CALIFICACIÓN

Se acerca el final de curso y con él las sesiones de evaluación. Los docentes nos ponemos muy serios cuando empleamos esta palabra, y más si lo que se decide es la promoción o no de un alumno/a. Nos sentimos con una responsabilidad que roza lo judicial, puesto que con nuestra decisión vamos a determinar el futuro próximo de un niño o una niña. Está bien, así debe de ser, aunque me parece que otras cuestiones, como la evaluación de nuestra labor, que es mucho más importante, la tomamos mucho más a la ligera. Sin embargo, es cierto que somos profesionales y estamos capacitados para juzgar el desarrollo educativo de nuestros alumnos/as. Pero lo curioso es que cuando en dichas sesiones de evaluación, surge alguna discrepancia sobre lo conveniente o no para un determinado niño/a, algunos compañeros se transforman repentinamente en calculadoras y tan solo son capaces de repetir cifras sin ningún otro argumento. "Es que tiene un cuatro con veinticinco". "Es que la media de las evaluaciones no le llega, aunque ahora mismo sí que ha alcanzado los contenidos mínimos", y un sin fin de argumentaciones de este estilo. No se oye hablar si el alumno/a es competente, si se le ha evaluado teniendo en cuenta todas las posibilidades que hacen referencia a las inteligencias múltiples, o sea si se han usado varios instrumentos de evaluación además de las consabidas pruebas escritas,..
Lo cierto es que los docentes hablamos de evaluación pero lo que realmente hacemos es calificar, y calificar contenidos adquiridos, con una miopía tal, que si fuésemos capaces de vernos a nosotros mismos en determinados momentos, nos resultaría sonrojante.
Los cambios en el modelo de evaluación, realizando un inicio de derivación hacia lo competencial no son cosas de la LOMCE, ya en las leyes anteriores estaban contemplados, pero los maestros/as nos negábamos a verlo. Como a todos los colectivos, nos cuesta realizar cambios en nuestro modelo de actuación. El cambio de evaluación no es posible sin una transformación metodológica. Es de las pocas cosas positivas que le veía y le veo a la LOMCE, y sin embargo por no buscar una adecuación real de nuestro trabajo, más allá de pequeños postureos con nombres en inglés, somos capaces de desecharlos sin tener antes un proceso de reflexión.
Debemos valorar las capacidades de nuestros alumnos/as, su forma de encarar los problemas, las estrategias que son capaces de establecer, las técnicas que dominan y que utilizan, en suma su capacidad competencial. Como digo que si queremos cambiar algo dentro del colectivo docente, debemos facilitar  la labor. Os vuelvo a compartir la herramienta de calificación por áreas y competencias a través de los instrumentos de evaluación. Solamente hay que descargarlas desde el widget lateral del blog. Os comparto también aquí los video tutoriales. De todas formas debemos tener claro que no hay que cambiar la calificación, sino la evaluación de todo el proceso, es lo que realmente nos llevará a la transformación del sistema educativo. 



miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Cuántas religiones deben atenderse desde la escuela?

Leo con estupefacción un artículo de opinión en el Heraldo de Aragón donde se critica la petición de un padre, agnóstico en sus creencias religiosas. Reclama que su hijo pueda acudir a un colegio donde ninguna confesión religiosa esté presente en el Proyecto Educativo del centro. Como argumento, el periodista, plantea que por el mismo motivo  una persona católica tiene el derecho a llevar a su hijo a un colegio con ese ideario, cuestión que nadie pone en duda; pro es que además, por el mismo motivo, esgrime que debe ser financiado por el erario público, lo cual ya es algo más que discutible.
No se puede comparar el derecho a la no alineación religiosa en la escuela, para que esa facultad corresponda únicamente a la familia, que el derecho a poder elegir un colegio de una determinada. Si así fuera ¿no tendría el hijo de musulmanes, hebraicos, mormones, evangelistas, budistas, anglicanos y animistas el mismo derecho a tener a su disposición un centro con concierto educativo que atendiese sus demandas religiosas? Se puede contestar que no hay demandas suficientes para atender estas peticiones y que no sería rentable ¿Pero es la rentabilidad económica el listón que debe definir si los ciudadanos tienen un derecho o no? ¿El número de personas hace que un derecho pueda llevarse a cabo o deba soslayarse?
Los argumentos se caen por su propio peso. Estamos en una sociedad donde a base de repetir machaconamente  algunos argumentos los damos por ciertos sin llegar a realizar ninguna reflexión sobre los mismos. Tanto es así, que eliminamos del currículo un área como Educación para la Ciudadanía,  con el argumento que era alienante, y sin embargo, aumentamos el horario de la que lo es por definición, puesto que se basa en la fe y no en la razón, la religión, sea la que sea. Total, en estos tiempos con los casos de corrupción, los casos de violencia de género, los casos de ataques terroristas, no es necesario que desde niños/as reflexionemos sobre nuestro comportamiento individual dentro de la sociedad en la que vivimos y que debemos mejorar. Es mucho más educativo que nos tengamos que creer a pies juntillas aquello que se nos dice, muchas veces con el ejemplo opuesto, desde las altas jerarquías del dogma x, me da igual el que sea.
No, no es lo mismo pedir una educación en valores generales y aceptados por todos/as, que querer unos concretos y determinados por un determinado dogma. No vale con decir que un rezo no le hace daño a nadie aunque no sea creyente, me temo que no vale, sobre todo porque a las personas a las que les he escuchado este argumento siempre lo esgrimen cuando es el de su religión el que no es dañino.
Lo lógico es que la escuela financiada por todos/as fuese agnóstica, que no atea, creo que sobra la aclaración pero mejor matizar. Cada familia, después, en las horas de su convivencia, debe decidir la orientación religiosa que quiera darle a sus hijos, y llevarlos al templo que consideren conveniente.
Se puede argumentar que para ello está la libertad de elección del área de religión en la escuela, pero tampoco es así. En una como la mía, donde se oferta religión católica, religión islámica, religión evangélica y valores, con diferente horario de los docentes para cada una de ellas, lo único que conseguimos es una desorganización del resto del currículo, sin que además, se pueda profundizar en demasiados valores religiosos. Por otro lado, los valores ciudadanos, que se pueden abordar desde la clase de religión, o no, quedan más y mejor trabajados en unos alumnos/as que en otros, solamente por el tiempo que se dedica a su reflexión y concienciación desde el área de valores que algunos no reciben dichas clases ¿Es que no tienen la suficiente importancia en sí mismos? ¿A lo mejor es que no hay interés en conseguir ciudadanos reflexivos y responsables y es mejor tener gente sumisa que se crea los relatos con los que nos quieren alienar?
Yo como profesional, que ha impartido Educación para la Ciudadanía, me sentí altamente ofendido cuando se comentaba que estábamos adoctrinando a los niños/as desde nuestra área. Repito que soy profesional de la educación, que tengo muy claros los valores que debo impartir, separándolos de mis ideas personales, y sin embargo se me tachaba poco menos que de manipulador de la mente de los alumnos/as. Sin embargo, la labor de un cura, de un pastor, de un imán o de un rabino o de las personas designados por ellos para la labor escolar, no se cuestiona, algo tenemos que hacer para mejorar una sociedad que no quiere fiar de los profesionales que ella misma ha elegido y sí que lo hace de otros cuya elección ha recaído en figuras externas.
En teoría, ningún grupo quiere nada malo para sus miembros, no me refiero a las élites de los mismos, sino al grupo social en sí. Sin embargo, hemos dejado que se demonice a los profesionales que han llegado a determinados estamentos sociales tras superar las pruebas de promoción que la misma sociedad ha impuesto. Si eso es así, a lo mejor deberíamos cambiar el sistema de acceso o de control de esos puestos, pero no es normal desconfiar de su labor profesional.  Confiar más en aquellos que no lo han superado, solamente porque comparte una determinada fe religiosa, no me parece razonable. ¡Ah! que esto va de fe y no de razón, ahora comienzo a entender.
Si miramos hacia arriba todos/as vemos el mismo cielo, eso es lo que se debe tratar en la escuela, aunque luego cada uno puede creer que detrás hay lo que quiera, pero eso ya es labor de la familia.

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domingo, 21 de mayo de 2017

Los docentes debemos ser PROFESIONALES antes que artistas.

Lo atractivo de lo bello, de lo bonito es algo innegable. En una sociedad como la nuestra, donde lo inmediato tiene un lugar de preferencia, donde lo visual prima sobre cualquier otra forma de acceso a la información, precisamente por eso, por la velocidad en el procesamiento de la misma, no podemos caer en la tentación de generar nuestros juicios de valor desde esta única perspectiva. Últimamente en los claustros docentes, se escuchan valoraciones sobre metodologías, sean innovadoras o no, como ¡qué bonito! ¡qué cool! o ¡qué cuqui! Sin embargo juicios de valor como ¡qué eficaz! o ¡qué buenos resultados se obtienen! son mucho menos frecuentes. Lo cierto es que estamos perdiendo un poco el norte de los objetivos de nuestro trabajo. La belleza en los materiales preparados y su atractivo  visual son importantes, pero desde luego no pueden ser el eje sobre el que vertebrar una determinada metodología, ni el eje director de nuestro trabajo.
Si queremos implantar una innovación educativa en nuestro proceso educativo  y en nuestro entorno, no podemos cargarnos con más trabajo que el que necesitaba nuestra dinámica anterior, puesto que si no lo conseguimos, el nuevo método está condenado al fracaso más tarde o más temprano.
Si yo pretendo trabajar sin libros de texto, no puedo implementar una metodología que me requiera tres horas de preparación de material diariamente, o al menos no durante un tiempo excesivo. Puedo asumir esta circunstancia por un tiempo limitado, la ilusión del cambio me arrastrará por unas semanas, pero si no logro revertir esta situación, me cansaré y volveré a trabajar con los materiales anteriores, los libros de texto. 
Cualquier cambio metodológico tiene que suponer una mejora en el proceso de aprendizaje de los alumnos/as, pero también en el procedimiento de trabajo del docente. Veo a muchos maestros/as recortando cartulinas, diseñando materiales para una única actividad, decorando una pared y haciendo fotos que luego se comparten en las redes sociales en grupos de docentes. Pero también, cada vez más veo a compañeros/as que se han visto arrastrados a compartir la actividad "innovadora" en el centro echando sapos  y culebras por la poca rentabilidad que le ven a dicho trabajo. Si queremos un cambio metodológico, no puede venir por cargar a los docentes de tareas que pueden ser sustituibles, o que no son imprescindibles en la metodología que queremos cambiar, a no ser que tengan una rentabilidad pedagógica extraordinaria, que no suele ser el caso.
Si queremos un cambio real, debemos buscar la eficacia,  la eficiencia y la rentabilidad del trabajo por encima de cualquier otra consideración, incluida la estética; sobre todo la estética. Con ello no quiero decir que sea negativo fabricar materiales atractivos, quiero decir que no puede ser nuestra primera premisa, que tan solo debe ser un añadido, a realizar solamente cuando sea posible, y que suponga una carga de trabajo adicional.

Somos o al menos debemos ser profesionales, personas formadas para solucionar problemas complejos dentro de un campo determinado, no somos artistas, aunque pueda ser un plus. No debemos confundir el orden de las cosas. Lo importante es ser eficaces en nuestro trabajo, lo demás es secundario.

Lo importante es ser capaz de subir a una montaña, y hacerlo de la forma que nos genere el menor cansancio posible, aunque sea mucho más "cool" hacerlo mientras se cantan arias operísticas, por mucho que Plácido Domingo nos haya dado una ponencia como "experto" en educación.




miércoles, 10 de mayo de 2017

PARA CREAR HAY QUE CREER

No soy muy dado a las citas, pero en esta ocasión voy a empezar con una de Albert Espinosa que viene pintiparada; "El crear y el creer está solo a una letra". Efectivamente, muchas veces somos víctimas de nuestros miedos y de nuestra propia falta de autoestima profesional, que normalmente no es todo lo alta que debiera. No creemos en lo que somos capaces de hacer, puesto que el sistema, tras muchos años de convencernos de las bondades de los libros de texto, ha conseguido que no solo nos  creamos ese paradigma, sino que además no veamos las posibilidades profesionales de las que disponemos.
No nos sentimos capaces de tomar una iniciativa que de verdad sea innovadora, sí que nos atrevemos a lanzarnos a repetir la que nos propone alguien, que curiosamente no suele estar en activo, y como mucho, podemos adaptarla a nuestra realidad. No es mala cosa, es positivo, puesto que tras cualquier proceso de adaptación metodológica se encuentra una profunda reflexión, y por lo tanto una evaluación de nuestro proceso educativo, pero somos capaces de ir mucho más allá.
Ya digo, es  positivo ser capaces de liberarnos de nuestro primer yugo profesional, el de las guías del maestro, que a veces en lugar de apoyarnos, nos ahogan. Eso sí, siempre por utilizar un falso concepto de nuestra profesión. Pero queda un segundo yugo, esta vez mucho más difícil de retirar y incluso de admitir, el de nuestra propia autoconfianza y el de la confianza en los compañeros cercanos. Nos bombardean a cursos de formación con etiquetas "innovadoras", que además suelen usar términos en inglés para darle una falsa apariencia de cientifismo barato. Parece que  escuchar a alguien que se ha creado, o le han creado un aura pedagógica en las redes sociales, y creer que los métodos que nos propone son infalibles y que van a dar un resultado mágico, es adaptar nuestros recursos profesionales desde una base sólida. Sin embargo, las pequeñas aportaciones que nos hacen, desde su trabajo diario, los compañeros de la clase de al lado, nos pasan inadvertidas, cuando realmente, son las más fáciles de implementar. Pero claro, nuestro compañero/a no es un gurú educativo que dicta sus sentencias metodológicas desde las redes sociales. Se da el caso de que hay centros que informan sobre una determinada metodología que algunos compañeros/as han adquirido a través de un curso de formación externo, y sin embargo, docentes que la están llevando a cabo en el mismo centro, adaptadas a las idiosincrasias particulares de ese colegio, pasan inadvertidos para el resto de compañeros/as. Preferimos obtener información desde fuentes foráneas, que muchas veces, no tienen un auténtico soporte en la realidad, a contrastar su funcionamiento, aunque sea desde una práctica heterodoxa, del manantial que tenemos a nuestro lado. De todas formas, ¿quién dicta la ortodoxia de una metodología educativa? Evidentemente quien la está llevando a la práctica, puesto que cada puesta en práctica no deja de ser un método nuevo, eficaz o no en un momento y lugar determinados y concretos.
Es como si al lado de una fuente pirenaica, nos diese por beber agua embotellada, y no nos percatásemos de que podríamos habernos ahorrado el transporte de la misma bebiendo un agua más sana y natural además.
Debemos creer en lo que queremos hacer, debemos liberarnos de los miedos al fracaso, por algo evaluamos el proceso, para realizar las adaptaciones que surjan y que sean necesarias, incluso para abortarlo si dicha evaluación es muy negativa y comenzar usando otro enfoque metodológico. Lo dicho al crear y  al creer tan solo les separa una letra. Tan solo lograremos realizar acrobacias si somos capaces de pensar que podemos lograrlo. Pero sin duda, nos sentiremos más seguros si le vemos realizar una parecida al compañero que tenemos al lado, mucho más que si la hemos visto hacer en un video, en una condiciones diferentes a la mía, aunque pueda ser el campeón del mundo.






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miércoles, 3 de mayo de 2017

LA IMPORTANCIA DEL ERROR Y LA FRUSTRACIÓN, O LA SOBREPROTECCIÓN DE LOS HIJOS

Los padres y las madres actuales sobreprotegen a sus hijos/as. Es un mantra que se repite constantemente y algo de realidad hay detrás de él. Sin duda, como padres no queremos que nuestros hijos pasen por malos momentos, pero creo que esto se debe a una actitud egoísta. Si mis hijos sufren, me produce angustia y malestar, y una forma de asegurarme mi comodidad afectiva, es evitar que ellos/as lo pasen mal. Así increparé a todas las personas y estamentos que les pongan en situaciones difíciles, aunque las mismas sean adecuadas en el proceso educativo. Pero ocultando la realidad no vamos a conseguir que desaparezca.
 La vida está llena de frustraciones, y es nuestro deber como docentes, configurar situaciones de aprendizaje que conlleven afrontar las mismas, para así, llegar a poder hacerlo de la forma más adecuada en el futuro.
Pensar en la felicidad de los niños/as como el único entorno en el que deben moverse es un gran error. Los alumnos/as no deben padecer situaciones de angustia como algo habitual en el mundo escolar. Recuerdo en mi infancia días duros en la escuela, con miedo a la bofetada que podía recibir si no había hecho bien los deberes o si cometía un error de cálculo a la hora de solucionar una operación aritmética. No  consiste en eso, pero tampoco en facilitar el camino sin que ninguna de las actividades pueda generar la más mínima frustración en los niños/as. Deben aprender a conllevar estas situaciones, y si logran hacerlo en la escuela, donde las consecuencias pueden mediatizarse y matizarse mejor que mejor. No pasa nada por obtener una mala calificación en un momento determinado, si logramos hacer entender en el niño/a que se trata de una consecuencia de una mala actitud. No pasa nada por aprender a realizar una evaluación sobre el proceso por parte del alumno/a a través de una frustración, donde comience a modificar actos y actitudes, donde aprenda que lo importante no es ser perfecto, por mucho que tus padres te quieran ver así, sino que es mucho más interesante ver cuando hemos actuado mal y saber como rectificarlo.
Nunca es conveniente buscar justificaciones externas a una mala conducta, aunque como padres lo busquemos como primera solución, es mucho más  importante aprender a ser empático, darnos cuenta de a quien ha afectado nuestra actitud, y hacer lo posible para reparar y compensar el daño causado con nuestra actuación.
 En las tutorías les digo a los padres/madres que no hay que estar sujetando a los niños/as para que no se caigan, que hay que dejarles caer, evitando que el golpe sea muy fuerte, eso sí, aunque deben llevárselo, y enseñarles a levantarse con rapidez y con más fuerza.
Cuando se accede a la edad adulta, la vida te golpea con multitud de injusticias en todos los campos, si desde pequeños hemos aprendido a afrontarlas, a conllevarlas y a sacar el máximo provecho de cada situación, intentando que nos genere la menor ansiedad posible, habremos recibido de la escuela la mejor de las enseñanzas.
Pero raramente se tiene en cuenta esta premisa, a veces los docentes nos instalamos en el sentido de la justicia que creemos que da una determinada calificación de una prueba escrita, nos subimos en un pedetal y nos mostramos inflexibles desde este punto. Esgrimimos que es problema del alumno/a y de su capacidad de esfuerzo, pero no le damos ninguna otra alternativa desde  nuestra posición en la escala escolar. La motivación al alumno debe ser otra, puesto que si no buscamos una alternativa pedagógica a esta situación, lograremos dos reacciones y las dos negativas. La primera una angustia hacia el fracaso que hemos descrito antes, con una paralización emocional por parte del alumno/a, casi siempre mal gestionada. La segunda una desafección hacia las tareas propuestas que acaba en el desinterés por lo escolar y el abandono futuro.
Todo esto es mejorable desde dos actuaciones docentes, individualizar el proceso y evaluar constantemente el mismo. Formar personas competentes debe centrarse en este punto como primer paso. No servirá  de nada conseguir que un alumno sea capaz, en un futuro, de solucionar un problema complejo, si no logramos, lo primero, que ante las dificultades, que seguro que le irán surgiendo, no se arrugue y desista del trabajo emprendido.
Para ello los docentes debemos ser conscientes, y enfocar el proceso educativo desde esta premisa. Por otro lado, los padres/madres tienen  que tirar del mismo carro, y en la sociedad actual no es lo habitual. No pueden excusar a sus hijos/as tras un error, no se debe apelar a excusas externas,  hay que asumir las imperfecciones de los hijos/as y aprovechar los fallos como elementos de partida sin llegar a  ver una falsa estigmatización de sus hijos/as. Educar no consiste en evitar que los niños/as vean las consecuencias de sus errores, educar es abrazarles, pero hacerles comprender la forma en la que deben actuar en un futuro para evitar cometerlos y explicarles que no pasa nada por afrontar las consecuencias de los mismos, si se ha reconocido que se puede actuar mejor.




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miércoles, 26 de abril de 2017

EL PRESTIGIO SOCIAL SOLO SE LOGRA CON LA PROFESIONALIDAD.

Las vacaciones de los docentes es uno de los temas de conversación preferidos en los mentideros de nuestra sociedad. Todo el mundo critica la gran cantidad de días sin clase que tenemos, y su deseo de alargar nuestra jornada laboral. No es cuestión de volver a enumerar las razones que motivan la realización del calendario escolar. Que si lo que se tiene en cuenta son las jornadas de los niños y no de los profesionales, que si el calendario escolar no corresponde al laboral de los docentes, que si las horas lectivas diarias no son las que están los maestros en el colegio, que si la labor del docente no acaba sino que empieza en el aula con la docencia directa, en fin es una tradición la de valorar negativamente las vacaciones de los docentes y da igual las razones que se argumenten, se ha convertido en un paradigma.
Por otro lado, no podemos negar que son más amplias que la del resto de colectivos, que no es algo de lo que podamos quejarnos, y que debemos valorar esta circunstancia como una gratificación profesional que no disponen otras profesiones.
Pero que no debamos ir a clase no significa, ni mucho menos, que desconectemos de nuestro trabajo, y que no estemos trabajando de hecho; lo que no ocurre en la mayoría del mundo profesional.
Actualmente, estoy realizando una operación bancaria con una entidad de prestigio. Dicha operación tiene un determinado proceso interno, ni mucho menos corto, que si se tratase de la administración denominaríamos burocracia mejorable. Pues bien, por determinados problemas de personal de la entidad, la burocracia interna está paralizada, y mi operación retenida, lo que me está ocasionando algún problema. La cuestión es que la capacitación y el prestigio profesional del personal bancario está muy valorado en la sociedad, nadie se plantea si tienen muchas o pocas vacaciones o si están bien o mal pagados, otra cosa muy distinta es el prestigio social de las entidades bancarias.
Un docente, a pesar de estar en periodo vacacional, en festivo, o en cualquier momento, no dejaría de pensar  en el problema que está teniendo un niño/a determinado y buscaría soluciones a aplicar. El empleado de banca tiene la suerte de que cuando toca acabar la jornada, la acaba, y hasta el día siguiente no tiene que pensar en la solución. No digo que no haya responsables de sucursales que estén atentos a sus clientes en horas intempestivas, pero por lo general es una presión añadida individualmente, no va con las obligaciones profesionales. En los docentes sí que es así, la jornada no acaba ni mucho menos cuando se sale del recinto escolar, no existe un horario al que fijarse y desentenderse de los retos profesionales, por ello mismo es llamada una profesión vocacional.
Cuando alguien decide dedicarse a la docencia no está pensando, en absoluto, en la cantidad de días de vacaciones que va a disponer a lo largo de su vida laboral, está pensando en el reto que supone mejorar el proceso educativo de los niños/as, en como desde su trabajo tiene la posibilidad de mejorar la sociedad en la que vive, y como así puede cambiar el futuro de los niños con los que está interactuando. No es ni mejor ni peor ser docente o empleado de banca, es diferente, unas profesiones tienen unas ventajas y unos inconvenientes y viceversa; lo que no es justo con el resto de colectivos profesionales, es que veamos las ventajas y no la totalidad de la labor, que hagamos juicios de valor sin conocer las situaciones reales, y que no es que deseemos para nosotros sus ventajas, sino que nos deja tranquilos que el resto de las profesiones sufran nuestros inconvenientes. Debemos intentar mejorar nuestra profesión y la sociedad en su conjunto,  desde reivindicaciones positivas, no desde la extensión y generalización de as cuestiones mejorables.
Sí, es verdad que los docentes tenemos más vacaciones y un horario en el aula más breve que el que deben realizar los empleados de banca, pero también es cierto que no hay límites ni horarios de trabajo cerrados.
Hemos perdido respeto social por haber perdido el halo de profesionalidad que teníamos antaño. Sin duda es por nuestra culpa, por habernos dejado embaucar por un sistema editorial que sustituye las decisiones del docente por las propuestas desde un método concreto propuesto en los libros de texto, nos hemos dejado engañar y además, no es que hayamos perdido individualmente autoestima profesional, es que se la hemos hecho perder al colectivo.
Si yo llamo a un fontanero, no quiero que sepa montar piezas prefabricadas, que para algunos casos puede ser la solución más fácil, quiero que sepa ajustarse a mi problema concreto y darme la mejor solución, aunque para ello deba fabricar una pieza concreta que se ajuste a la situación.
 Hemos perdido ese carisma, esa consideración, y es por eso que la sociedad solo nos ve como elementos necesarios, de momento, para mover el engranaje educativo. Pero al no tener ya esa consideración positiva, la sociedad reclama que no dispongamos de lo que se consideran "privilegios".La culpa la tenemos nosotros, que no hemos sabido mantener la consideración que tenían los docentes hace medio siglo, curiosamente se comienza a perder con la metodología de las fichas y los textos que se implanta con la llegada de la EGB, motivo para la reflexión.  Debemos cambiarla, porque es sintomático que el docente nominado este curso al Global Teacher Prize, no haya pisado nunca un aula, y se dedique a colgar sus clases desde la plataforma Youtube.
Creo que como colectivo debemos esforzarnos en ver que docente no puede ser cualquiera que tenga una guía del maestro en la mano, así nos ve el resto de la sociedad. Es necesaria cierta capacitación,  es necesaria la imaginación didáctica, y por tanto, debemos mostrar que somos un puntal importante para lograr, en un futuro próximo, una sociedad mejor.
El prestigio social solo se logra, o se recupera en este caso, a base de profesionalidad, y me parece que o nos vamos dando prisa, o nuestra profesión, tal y como la entendemos ahora, se difuminará con el paso de los tiempos, como lo han hecho otras a lo largo de la historia.




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domingo, 16 de abril de 2017

EDUCACIÓN COMPENSATORIA. La realidad no se oculta con un eufemismo.

En una conversación familiar, comentábamos el caso de un niño de catorce años, que debido a la dejadez de responsabilidad familiar, estaba dando tumbos, a pesar de sus enormes posibilidades, y de mostrar una gran competencia. Dábamos por hecho que no tenía muy buena pinta su situación. Mi cuñada, que era la más próxima al caso, decía  que quería ayudarle, pero que le era muy difícil, además que tenía que tener mucho cuidado, para que la situación no arrastrase a mi sobrina, muy amiga del muchacho, sin dejar tirado al niño en cuestión. 
La familia, con su desestructuración, no estaba actuando, pero la Administración educativa, solo se limitaba a apartar al alumno por los problemas que ocasionaba en el IES, sin tener además los docentes del instituto, muchas más armas que poder utilizar para revertir la situación.
Estoy muy acostumbrado a ver casos de este tipo. Alumnos de mucho potencial, muy competentes, que sin embargo, por la situación social en la que viven, no ven más que un futuro oscuro dentro de la marginalidad en la que ahora mismo discurren sus vidas.
Muchos movimientos sociales creen, que con la sola integración con niños que disponen de una vida "normalizada", es suficiente. Creen que si se les señala, integrándolos en un plan específico, se les está marginalizando todavía más, y que a causa de esta individualización se les retiene  en la situación actual. Pensamientos buenistas que creen, que la sola convivencia con realidades diferentes a las suyas, las mismas van a ejercer de elemento motivador, y van a ser el motor de arranque hacia un cambio, que revierta en un futuro su situación social de marginalidad. A causa de este pensamiento POLÍTICAMENTE CORRECTO, pero a mi entender ineficaz, se retiró en su día el plan de compensación educativa, integrando a estos niños/as en la situación de alumnos con necesidades educativas especiales, que las tienen, pero por causas ajenas a ellos mismos. Esto derivó a que fueran atendidos por especialistas de pedagogía terapéutica y no por la lista de maestros/as específica, que tenía carácter voluntario y extra de cupo, o sea, que engrosaban la plantilla del colegio además de los maestros/as asignados normalmente. En realidad, apelando a lo moral y correcto, tan solo se trataba de una medida de ahorro que recaía, una vez más, en el sector más débil del sistema.
Luego, cuando estos niños/as llegan a la edad adulta, el índice de delincuencia es mucho más elevado que en otros colectivos, y sin duda, el gasto social que acarrean es mucho mayor. No me gusta nada tipificar esta situación económicamente, pero sin duda se trata de la manera actual de medir el grado de eficiencia. Luego, con quejarnos y lamentarnos de que es un problema educativo, y con decir que se debe actuar desde la escuela, nos quedamos tranquilos, pero a la hora de aportar asignaciones económicas, ahí no le damos la preferencia necesaria, sino todo lo contrario, priorizamos situaciones que están más cercanas al pensamiento ideológico del poder económico y social. Lo malo, es que para lavar la conciencia, le damos un tinte moral, diciendo eso de que si lo señalo, los discrimino, sin qurer ver, que es su situación social la que los manda ya discriminados al colegio.
Cuando el SEPRONA, recoge a una cría de rapaz herida, no la abandona en su medio, diciendo que debe salir adelante por sí misma, no alude a que sería discriminatorio hacia las demás aves y hacia la herida misma, cuidarla y darle un tratamiento especial. La recoge, la cura, y cuando está preparada para valerse por sí sola, la devuelve a su hábitat natural. Por eso mismo, cuando se dan casos de necesidades de COMPENSACIÓN EDUCATIVA, debido a la realidad social de los niños/as, no vale con integrarlos en un aula y darles algún apoyo a lo largo de la jornada escolar. Es necesario crear un "hábitat" especial, dotar a los niños/as de las herramientas necesarias antes de integrarlos definitivamente en la dinámica escolar, aunque esta situación a primera vista pueda parecer discriminatoria y desde luego se haya vuelto políticamente incorrecta. No podemos olvidar que se trata de niños competencialmente válidos, y que lo que necesitan son instrumentos y herramientas para poder desenvolverse, y que una vez adquiridos, son capaces de desenvolverse en la vida escolar. Por ello digo que SÍ A LA COMPENSACIÓN EDUCATIVA, y sí a llamarlo como lo que es, sin eufemismos hipócritas, que tan solo quieren edulcorar una realidad, sin llegar al fondo de las situaciones personales. Llamándolo postverano no podremos evitar que en el otoño se caigan las hojas de los árboles.


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miércoles, 12 de abril de 2017

¿Es "justo" judicializar las decisiones políticas de la Administración educativa?

Un juez acaba de dictar una medida cautelar para evitar la no renovación de un concierto educativo a varios colegios que lo tenían hasta ahora. La Administración, que es elegida democráticamente por los ciudadanos, había decidido, una vez acabado el plazo firmado, una no renovación, o sea, no ha cesado un convenio, que no deja de ser un contrato, sino que lo que ha ocurrido, es que, ante la falta de necesidad, no lo ha renovado. Pues bien, un juez, ha decidido con una medida cautelarísima, que había que renovarlo, porque según el mismo, había demanda de esas plazas. Lo ha hecho tras un análisis de la situación, ya no veloz, sino supersónico, y desde unas creencias personales individuales. El tema está muy politizado, incluso diría yo con un matiz religioso, y con una información periodística, bastante tendenciosa, a mi entender al menos. Como ejemplo, un medio público twiteaba ayer: 


Igualando no concertar con cerrar, no se crea en la sociedad una idea real de la situación.Un aula se puede abrir sin concierto, asumiendo los usuarios el coste de la misma. No hay que olvidar, que cerca de sus domicilios disponen del servicio con carácter gratuito, y con una calidad no digo superior, pero sí igual al menos.
Ya tuvimos actuación judicial cuando el gobierno de la Comunidad decidió reducir las horas de religión a la mitad, y eso que los centros que quisiesen podían mantener las mismas, puesto que, la orden daba la posibilidad a todos los colegios, para que decidiesen a que dedicaban hora y media semanal de su jornada lectiva. Siete meses después estamos en la misma situación y nadie ha dicho nada, por lo que me temo que empezará el próximo curso con la misma situación sin resolver tras una medida, ya digo, cautelarísima.
Pero como comentaba antes, ahora hay un matiz importante, es la no renovación de un convenio en el momento de la extinción del contrato anterior. Veámoslo desde la óptica privada que tanto gusta, además, a los que han presentado el recurso ante el juez. Si un comerciante dispone de varios locales, y en un momento álgido del negocio, necesita una expansión teniendo todos ocupados, lo lógico es que alquile otros, para poder cubrir las necesidades de sus clientes. Con la llegada de una crisis económica, el negocio va a menos, tiene que cerrar alguna tienda, manteniendo algún local de los propios vacío. Aún así espera a que acabe el contrato de alquiler de los otros, puesto que se trata de una persona cumplidora y no denuncia el contrato previamente. Una vez finalizado el contrato de alquiler, renueva aquellos de las zonas en las que no tiene un local propio cerca, pero en los que sí que lo tiene, decide no renovar el contrato para utilizar uno de sus locales en propiedad. Pues bien, el arrendatario anterior, denuncia esta situación ante un juez, y se le obliga a volver a renovar el mismo, dejando su local vacío, con la excusa que a los clientes les gusta más, y están acostumbrados a acudir al local de siempre ¿Razonable? 
Eso es lo que ha pasado, sin embargo así están las cosas. Hay un hecho que me hace reflexionar ¿No decimos todos que hay que separar los poderes del Estado? ¿Es razonable que se judicialicen decisiones políticas? Sí que tiene que haber un control por si se comete un delito. Pero tras una medida cautelar, que se toma para evitar males irreparables, el estudio debería ser también prioritario como poco para que la paralización, en caso de no ser necesaria, por ajustarse la medida a la legalidad, no  cause también un daño irreparable. El juez debe mirar por la legalidad de la medida, por nada más.
Lo curioso es que cuando se retiró el programa de compensación educativa, que dotaba a los colegios con población desfavorecida, con personal adicional y voluntario para corregir esta situación, nadie levantara la voz, nadie pidiese que se realizase un esfuerzo por esos niños, y desde luego, ningún juez decidió una paralización cautelar, a lo mejor es que estos niños/as no pudieron pagar un abogado afamado para que se hiciese cargo de la situación. En suma, el poder adquisitivo de quien sufre una medida legislativa, está condicionando futuros recursos a la misma . Me produce tristeza.


miércoles, 5 de abril de 2017

EL DESCONOCIMIENTO DE LA REALIDAD POR LA ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA

Trabajo en un colegio con unas características muy singulares, junto a alumnos que desarrollan brillantemente el currículo British Council, con  un nivel alto de competencia en comunicación en lengua inglesa, tenemos un sector numeroso de alumnos/as que pertenecen a minorías socialmente desfavorecidas, con necesidad de compensación educativa. De momento, mientras la matrícula no nos desvíe hacia uno de los dos polos, la realidad es que desarrollamos una curva de Gauss, en cuanto a los resultados académicos se refiere, completamente invertida, con los extremos muy altos y con la parte central bastante baja. Esto dificulta nuestro trabajo, puesto que no podemos centrarnos en una realidad, y tenemos que atender una situación dual. Para ello, hemos adoptado medidas imaginativas y singulares, que he ido explicado desde esta plataforma, que no siempre encuentran acomodo en las estructuras que pide la Administración, pero que han obtenido resultados satisfactorios.
Consecuencias colaterales de esta circunstancia hay muchas. Una de ellas es la repetición numerosa de alumnos/as en cursos bajos, intentando acortar en la medida de lo posible, la distancia curricular entre unos alumnos/as y otros. Pensamos que si tomamos estas medidas extraordinarias, antes de que se produzca un abismo competencial, los niños/as que se quedan rezagados, pueden reengancharse con menos dificultades al desarrollo del currículo. Pero ante una matrícula numerosa de población socialmente desfavorecida, es de lógica que el número de repetidores sea muy alto, sobre todo proporcionalmente al número de alumnos/as matriculados en el colegio.
Esta semana hemos recibido un aviso del Servicio de Inspección alertándonos de que les parecía muy alta la previsión de repetidores para segundo curso de E. Primaria, teniendo la sospecha de que forzábamos algún caso, con el objetivo de ganar una vía para ese nivel de cara al curso que viene. La realidad es que nuestro inspector de referencia nos indicó que hacía la llamada por obligación, atendiendo la solicitud de instancias superiores. Da igual, lo que demuestra es que los responsables administrativos no han tenido en cuenta la singularidad de nuestro colegio, no han tenido en cuenta que la previsión de alumnos/as repetidores en los cursos altos es cero, puesto que se ha tomado la medida al comienzo de la etapa, que es cuando creemos que puede ser más efectiva. No han tenido en cuenta la particularidad de los datos de resultados del colegio, que he explicado antes, en fin que no han analizado nuestra situación particular, simplemente han tomado una tabla de datos general, y han aplicado la misma medida para todo el mundo, el mal de siempre.
No se pueden solucionar los problemas reales del sistema educativo con medidas de carácter generalista, aquí radica el problema, que no hay cercanía a la realidad, y sin realismo no hay efectividad, solo buena voluntad. Mientras no se flexibilice la normativa, para tener en cuenta las realidades particulares, no tendremos una igualdad de oportunidades real. Un padre ayuda a todos sus hijos, más a quien más lo necesita, y no por ello es peor padre para el resto de los hijos, que por suerte para ellos, están menos necesitados. No pasa nada si es necesario aumentar el cuerpo de inspectores para tener una idea más concreta de los centros que pone a disposición de la ciudadanía la Administración educativa. Lo fácil es, desde esa miopía, que a veces es interesada, dotar a todo el mundo de la misma manera. Con esta concepción de la realidad lo que se favorece es la aparición de "guetos" escolares. Y desde luego, es más costoso solucionarlo a futuro, cuando el mal ya está hecho.

Los colegios no deben sentir que la Administración piensa que se le quiere engañar ¡Qué ridiculez! No hay en ningún caso intereses personales, si un equipo directivo propone una medida es siempre por el bien de los alumnos/as, si se propone un desdoble de una vía, no es por evitar la movilidad de un compañero/a, es siempre por la mejoría en la atención a los niños/as. Plantear a colegios con una escolarización complicada, una ratio de 25+2, solo porque lo dice la rejilla de matriculación, es una barbaridad, y los últimos paganos son los alumnos/as. Mensajes como "con tan pocos alumnos/as ese maestro está muy cómodo" en lugar de, "esos niños con quince alumnos por clase estarán muy bien atendidos" hacen mucho daño al sistema, más si se escuchan a responsables del mismo. No entender que a veces es más fácil atender a veinticinco alumnos/as que a quince, según la tipología de los mismos, es vivir en un mundo irreal. Solo con el conocimiento individualizado de las situaciones podremos llegar a una mejora real.  Además, es cuestión de querer hacerlo. Hasta que no nos acercamos bien, no sabemos si una persona que está parada en una esquina está esperando a alguien o está pidiendo una ayuda.

PD. Justo al acabar de escribir esta entrada, recibí un mensaje desde la consejería de educación. Me explicaban que habían leído y reflexionado sobre un post anterior, en el que se proponía la discriminación positiva de algunos centros. Me expusieron que había problemas políticos y judiciales para llevarlo a cabo, aunque les parecía una idea positiva.  Lo habían intentado, pero que no todos los grupos parlamentarios estaban de acuerdo, y que por lo tanto, de momento, era inviable. Es bueno que desde las altas jerarquías se escuchen las reflexiones de los maestros de a pie, ahora solo falta que los mandos intermedios también lo hagan, y que se atrevan a tomar decisiones comprometidas, atendiendo más a su buen juicio que a la rigidez normativa.

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domingo, 2 de abril de 2017

¿ES UN ACIERTO NEGAR LA TECNOLOGÍA EN LA ESCUELA?

Comienza un nuevo trimestre y en nuestra clase de sexto de primaria comenzamos un nuevo proyecto-centro de interés. No nos olvidamos de los anteriores, sobre Julio Verne y sobre la NBA. Debemos terminar con la liga Fantasy para comprobar cuantos alumnos/as han conseguido ganarme con sus estimaciones y los resultados de los equipos. Lo cierto es que ha habido más de una sorpresa, y hemos comprobado, como niños que no conocían la liga ni remotamente, han sido capaces de analizar las estadísticas de los jugadores, de realizar una anticipación de resultados y confeccionar equipos, ya no competitivos, sino ganadores. Reitero que a través del estudio de tablas estadísticas, creo que la competencia matemática ha salido muy reforzada.
Pero bueno, como digo, nos enfrascamos en el desarrollo de otra aventura. Vamos a crear una emisora de radio online, y si nos da tiempo, otra de televisión desde un canal de youtube.
De momento estamos confeccionando logos, lemas y cabeceras de los primeros programas que van a ser de divulgación de noticias de actualidad. Existen multitud de herramientas gratuitas en la red que nos permiten y nos permitirán llevar a cabo las ideas, que van a ir surgiendo, para rellenar la programación de la emisora. He comentado alguna vez que no utilizamos libros de texto, con este proyecto adaptar los contenidos del currículo al centro de interés va a resultar la mar de sencillo, puesto que desde la radio, puedes tratar cualquiera de los temas que deben trabajarse, además de los formatos de comunicación. La competencia matemática vendrá imbricada en los aspectos técnicos, que en una emisora de radio no son pocos. 
Pero lo que más me gusta del proyecto es que nos hemos puesto en contacto con una docente en Colombia, que va a ejercer funciones de mediadora con centros de allí, y gracias a la tecnología vamos a poder colaborar con niños/as americanos, vamos a conocer realidades distintas y vamos a trabajar la competencia social y ciudadana de una manera muy motivadora. Creo que la experiencia nos va a hacer mucho más competentes, y va a resultar muy enriquecedora.

Todo esto era impensable hace tan solo diez años, el nivel tecnológico, es el que nos va a permitir desarrollar la actividad y poder difundirla, y sin contar con grandes medios en nuestro centro además. No se requieren grandes inversiones para poder realizar actividades, que hace muy poco hubiesen sonado a ciencia ficción, y a pesar de todo esto, muchos compañeros/as ven los elementos tecnológicos como un verdadero demonio que ha invadido las aulas.
Puedo entender que la falta de dominio de la herramientas pueda provocar inseguridad didáctica, no critico a quien no sepa o pueda utilizarlas, pero me parece fatal la actitud de algunos/as docentes que para tapar sus carencias demonizan el uso de las herramientas tecnológicas en la escuela, y pretendan su prohibición o su desuso escolar. Ellos/as no lo saben, pero no van a poder detener su avance. A lo largo de la historia los avances tecnológicos nunca han retrocedido, siempre han avanzado. Utilicemos la tecnología adecuadamente en la escuela,  y así,  los niños/as podrán  aprender a convivir con sus ventajas, y puede que sean conscientes de los malos usos. Si los convertimos en un oscuro objeto de deseo, los malos hábitos prevalecerán. Ahora es normal hacer fotografías con un teléfono, hace quince años era una utopía, es cierto que se puede hacer mal uso de esa aplicación ¿pero por ese posible mal uso, se deben negar todas las posibilidades didácticas de la herramienta?


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miércoles, 29 de marzo de 2017

QUIZÁ HAY QUE DISCRIMINAR. PERO POSITIVAMENTE.

Leo en la prensa de hoy, que Educación quiere ponerse en contacto con el Ayuntamiento de Zaragoza, para que a través de los servicios sociales de esta institución, se detecte a las familias en riesgo de exclusión social, con hijos de tres años, y efectúen una labor de concienciación para que se redistribuyan estos alumnos/as por todos los centros de la zona en la que viven. Es un primer paso, pero una medida más cosmética que otra cosa. Quien haya trabajado en un centro con alta concentración de alumnos/as ACNEAEs, sabe que la acumulación de estos niños/as en un colegio, no se debe a que los padres/madres no hayan pensado en que hay otras alternativas. La primera causa es la concentración de la vivienda de carácter social en determinados puntos, sin que nunca se hay intentado una distribución de las mismas más dispersa, pero claro, para algunos puntos de vista, esto podría crear alarma social. Otro factor importante últimamente es la acción de determinadas ONGs en algunos colegios, favoreciendo la adquisición de becas privadas para material escolar, comedor y todas las necesidades escolares de los niños/as con necesidades que se matriculan en esos centros.
Desde estas circunstancias, no hay convencimiento que pueda motivar a las familias a solicitar un colegio diferente, donde no van a poder encontrar las ventajas que se dan en los centros donde se acumula la población socialmente desfavorecida. Circulan muchas estadísticas que pueden estar desvirtuadas por varios motivos, desde la imposibilidad legal de detectar a algunos sectores desfavorecidos, puesto que se tacharía a quien lo haga de políticamente incorrecto, el colectivo gitano por ejemplo, hasta la incapacidad de la misma Administración de dotar a los colegios con los orientadores necesarios que puedan oficializar estas situaciones, y ya se sabe, que si un problema no tiene la etiqueta oficial, ese problema desaparece de cara a las estadísticas. Pero hay un valor que está actualizado y que es demoledor a la hora de comprobar la realidad social de un colegio. Las becas de comedor escolar. Si un colegio tiene gran cantidad de alumnos/as con beca, es que hay están matriculados los hijos/as de familias con necesidades económicas, lo que nos lleva a sectores sociales desfavorecidos.

La realidad es la que es, y es necesario redistribuir a los niños/as en todos los colegios para que la futura integración social sea posible. Mientras tanto algo hay que hacer, no puede uno no contabilizar un problema y pensar que no existe. Así que la solución pasa por discriminar. Sí hay que discriminar, pero haciéndolo positivamente. Quizá la solución pase por rebajar la ratio de los colegios con un porcentaje alto de becas de comedor a la mitad. Quizá se debería de dotar a estos centros con más presupuesto que al resto, para así poder compensar las carencias materiales y tecnológicas, que sus alumnos/as tienen en casa, con las  que el colegio tiene en su dotación. Quizá la adscripción del profesorado a estos centros debería ser voluntaria y premiada de alguna forma, para que ningún maestro/a se sienta oprimido profesionalmente por una realidad social que no se corresponde a la de la generalidad. Quizá se debería dotar a estos centros de una autonomía metodológica y organozativa más amplia, con una implicación más importante por parte del Servicio de Inspección, que pudiese  y debiese acudir con frecuencia al colegio y animar y asesorar a los docentes del mismo. Quizá la solución temporal pasa por reconocer la realidad, y no negarla. Quizá hay que ser menos políticamente correctos y llamar a cada cosa por su nombre. Quizá al tener mejores condiciones, gracias a una discriminación positiva, se pudiesen conseguir mejores resultados. Quizá si desde la Administración se hiciese una buena publicidad de estos resultados, no con la boca pequeña a los profesionales, se consiguiese mejorar el efecto llamada de estos colegios. Quizá el tratar a todos con el mismo rasero sea la situación más injusta que puede darse. Quizá algún día nos atrevamos a mirar a la realidad de frente y no a través de un espejo.


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domingo, 26 de marzo de 2017

¿TIENEN CLARA SU FUNCIÓN LOS SINDICATOS EDUCATIVOS?

Los docentes somos profesionales de la educación, o sea, nos ganamos la vida a través de nuestra labor educativa y por lo tanto, al ser trabajadores remunerados, tenemos unas obligaciones y unos derechos como tales. Por ello existen los sindicatos de la enseñanza, varios y de diferentes inclinaciones ideológicas, para que cada docente pueda sentirse representado por aquel con el que sienta mayor identificación. 
Así pues, como en el resto de profesiones, los sindicatos, que defienden los intereses de los trabajadores. tienen un matiz político, que define sus prioridades a la hora de impulsar las mejores laborales que necesita el colectivo.
Cuando veo una manifestación de la marea blanca, o de la reciente presión que están ejerciendo los estibadores portuarios del país, enseguida quedan claras las reivindicaciones laborales que afectan al colectivo de trabajadores. Vamos a centrarnos en la que más similitudes tiene con el ramo educativo, la sanidad. Es cierto, que al tratarse de unos servicios públicos, las mejoras que solicitan los profesionales del ramo afectan positivamente al resto de la población con la que intervienen. Así, si los médicos solicitan que no se supriman camas de un hospital, que no se cierren quirófanos, que no se aumente el número de cartillas por facultativo de un centro de salud, repercute en la calidad del sistema sanitario, pero también en la oferta pública de empleo para licenciados en medicina y enfermería, junto al resto de personal. En todas ellas hay matices laborales, desde el reconocimiento del determinados pluses, como el de exclusividad, al mantenimiento de condiciones laborales que se pueden perder por la precarización de los puestos de trabajo con la excusa de la crisis.
En el sector educativo, esto queda muy difuminado. Entre las reivindicaciones que se plantean en las últimas movilizaciones sindicales, no están ni de cerca, la solicitud de mejoras laborales para los profesionales que debemos ser representados. Más bien se trata de reivindicaciones políticas, que me parecen muy legítimas, comulgo con muchas de ellas, bueno con todas, pero creo que dichas protestas y propuestas no deben ir dirigidas por los sindicatos, sino por los partidos políticos en sus programas electorales. Si yo quiero manifestarme en contra de la ley educativa, entiendo que debo hacerlo con mi voto, en las urnas y en el día de las elecciones. También por supuesto en las movilizaciones ciudadanas que se planteen desde el activismo social con el que me sienta identificado, pero no por una huelga si no tiene carácter de Huelga General. Estamos desvirtuando el carácter laboral de esta medida de presión. La política también puede hacerse desde la calle. Pero entiendo que los sindicatos deben tener como principal función la representación de los trabajadores y la defensa de sus derechos, y dejar esta función a la movilización ciudadana. Se pueden plantear movilizaciones masivas, sin necesidad de convocar huelga sectorial, y más, cuando hace años que no se ha convocado ninguna para mejorar las condiciones laborales del sector. Los docentes, como la mayoría de los funcionarios, tenemos prácticamente congelado nuestro sueldo desde no recuerdo cuanto tiempo hace, echo de menos que mis representantes denuncien esta situación, Si se vende la mejora económica por parte del gobierno, es  hora de recuperar parte del poder adquisitivo perdido, y sin embargo, parece que no es un tema importante para los dirigentes sindicales. No me extraña que mucho de ellos/ellas, tras pasar por el sindicato, acaben con una función política en el partido asociado a la organización sindical donde han realizado su labor.
Recuerdo que hace ya muchos años, un compañero itinerante, tuvo un accidente con el coche realizando su itinerancia laboral. El fondo de reparaciones se había acabado, y desde la Administración, se le propuso un cambio de puesto, a mitad de curso, para poder compensarle el arreglo del coche. El compañero se negó, nosotros desde ese momento dejamos de poner el coche al servicio de la Administración, puesto que se nos dijo que lo hacíamos por voluntad propia. La respuesta de los sindicatos en aquel momento, corría el año 1994, fue la de ponernos trabas y apoyar al servicio provincial, aunque nos reconocían que nuestra reivindicación era justa, pero, que no era el momento político de presionar. Yo no podía creer lo que estaba oyendo. No nos sometimos a las presiones y mantuvimos el paro técnico, nos negábamos a poner nuestro coche, aunque acudíamos al centro de trabajo, durante dos meses. Ya digo, que los sindicatos, no solo no nos apoyaron sino que iban intentando crear disensiones en el grupo de trabajadores. Curiosamente, esos responsables sindicales, acabaron en un puesto político en años posteriores. Conseguimos, con nuestro esfuerzo, que a partir del curso siguiente se compensase a los maestros/as itinerantes con horas de reducción equivalentes a los kilómetros de desplazamiento realizados. Pero desde luego no fue por las movilizaciones planteadas por las organizaciones sindicales, por ninguna de ellas.
Me parece fenomenal que desde los sindicatos se busque una sociedad mejor a través de la movilización social, pero espero también que se priorice la defensa de mis condiciones laborales como trabajador que soy, puesto que a veces nosotros/as mismos, ponemos por delante nuestra función social de docentes sobre nuestra condición  de trabajadores.

No podemos desenfocar nuestro objetivos y en estos tiempos, los sindicatos, menos que nadie.


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lunes, 20 de marzo de 2017

¿Concertada y jornada continua? ¿Se han vuelto locos, o hay alguna razón?

Hay dos temas de actualidad en la comunidad educativa a la que pertenezco, la jornada escolar y los conciertos educativos. Lo cierto es que el descenso de la natalidad está afectando a la solicitud de vacantes escolares, y en algunas zonas, se tienen que cerrar unidades, puesto que el número de propuestas de solicitud de matrícula ha bajado a la mitad en los últimos cinco años. Se trata de un proceso acelerado que estresa los ambientes y radicaliza posturas. En una gran ciudad, los diferentes polos de población y los movimientos que se producen en la misma por el precio de la vivienda, tiende a concentrar  a las familias con hijos en edad escolar en determinados barrios que además suelen coincidir con nuevas construcciones y con falta de equipamientos educativos,  mientras que en otras zonas, donde la población ha ido envejeciendo sobran las plazas y existe el problema de cierre de unidades. 
Por lo tanto, una gran ciudad no me parece el mejor lugar para sacar una conclusión válida. Sin embargo, una ciudad pequeña que tenga entre diez mil y cuarenta mil habitantes sí que es más significativa, puesto que los flujos del precio de la vivienda no condicionan tanto dicha matrícula. Curiosamente, aquí en Aragón, cuando dichas ciudades disponen de las dos redes escolares, pública y concertada, y cuando los centros de la red pública, solicitaron el cambio de tiempos escolares y pasaron a tener jornada única este curso escolar, la situación ha empujado a los centros concertados de las mismas a solicitarla y a obtenerla con el beneplácito, lógicamente, de una mayoría muy cualificada de los padres/madres de dichos centros.
Es aquí donde surge la paradoja. Si hay problemas para llenar las aulas y se prevé cierre de unidades en la red concertada, ¿no hubiese sido más lógico continuar con la jornada partida para atraer a las familias que quieren permanecer cono hasta ahora? ¿No hubiese supuesto un espaldarazo tener un montón de solicitudes para presionar y mantener los conciertos? ¿Si las familias, como sostienen algunos sectores de opinión, prefieren la jornada de mañana y tarde, y solo se cambia por el interés de los docentes, no hubiese sido una gran baza no cambiar de jornada, cuando además, todos los centros de la red pública ya han realizado el cambio? Pues la cuestión es que está pasando justamente lo contrario. En las localidades de Teruel, Alcañiz, Alagón y Calatayud, los centros concertados no han sido lo suficientemente astutos como para aprovechar dicha coyuntura. Se han dejado engañar por sus docentes que han forzado al cambio de horario, a pesar de dejar una matrícula potencial que podría salvar en un futuro sus puestos de trabajo. Ya se sabe eso de que se cambia porque los docentes quieren estar a las dos en casa, además de las vacaciones y todo lo demás...
Esta reducción al absurdo creo que deja ver bien a las claras, que son las familias, las primeras que están interesadas en el cambio de jornada, que lo hacen por el bien de sus hijos, o al menos están convencidas de ello, y que además los centros de titularidad concertada han visto claro que, o se suman a dicho movimiento, o pierden la posibilidad de atraerlos en el  futuro más que cercano. Lo que estoy convencido es que cuando alguien decide dar un paso así ha planificado, muy a conciencia, las consecuencias que podían tener. También creo que cuando las familias, y más en ciudades pequeñas, han ido viendo la calidad de vida que dicho cambio tiene para sus hijos, se ha ido extendiendo la voz y que el cambio es imparable, puesto que me reitero, supone una mejora más que evidente, para las familias que ya lo tienen, en la calidad de vida de sus hijos/as.

La losa del "siempre se ha hecho así" es como una gran roca que nos cuesta mover, pero  cuando comienza a bajar por la montaña, no hay quien la pare.


jueves, 16 de marzo de 2017

LA DISTRIBUCIÓN DE ALUMNOS/AS ACNEAEs, (antigua E. Compensatoria). El daño colateral de la libertad de elección.

Estamos cerca de la apertura del plazo de solicitud de plazas escolares de cara al próximo curso 2017/18, y la relación pública /concerta ha llegado a la población, a través de un debate sobre la conveniencia de mantener una red u otra, trufado de medias verdades. Se están lanzando campañas a través de las redes sociales sobre libertad de elección de centro, y muchas aseveraciones que se enfocan desde el lado interesado, para retorcer la realidad ,de forma que se adapte a los intereses de quien expone su razonamiento. Ya lo comenté en una entrada reciente, y  desde luego, reconozco que no puedo desligarme de intereses personales, que me distorsionan dicha realidad por mi coyuntura personal. Por lo tanto, intentaré hablar de un dato objetivo y comentar lo que sucede bajo mi punto de vista. La distribución de los alumnos/as ACNEAEs, sí los antiguos compensatorios, los que pertenecen a minorías étnicas o a grupos sociales desfavorecidos.
Usamos los datos de un estudio que ha realizado CGT en la ciudad de Zaragoza, al que llegué a través de un twitt de mi compañero Fernando Andrés, para verlo PINCHA AQUÍ

Cuando se comenta la distribución entre las dos redes de niños/as con necesidades específicas especiales, no se suele hacer referencia a la individualizada sobre este tipo de alumnos/as. Una familia acepta de buen grado que su hijo comparta pupitre con otro alumno/a que tenga discapacidades intelectuales, es más, les parece progresista y adecuado. Al fin y al cabo, estos niños/as no han tenido otra posibilidad y no tienen opción de salir de su realidad, ya que está marcada por la genética. De esta forma, tenemos muchos centros concertados con aulas TEA (transtornos de espectro autista) y aulas de integración de educación especial. Hay colegios que tienen hasta tres de estas aulas .
Todos/as somos susceptibles de tener, o haber tenido un hijo/a que padeciese un síndrome de este tipo, por eso, también, nos mostramos más solidarios con esta circunstancia, y es ahí donde los centros concertados suelen hacer su acopio de alumnos/as con necesidades educativas que mejora su estadística de atención a la diversidad. Además, tratándose de familias "normalizadas", suelen poder hacer frente a las aportaciones económicas que el colegio requiera para algunas de las actividades programadas. Tienen doble función, acumulan estadística y no solo no repelen la legada de posibles familias, sino que incluso, pueden ser motivo de atracción para alguna.
Sin embargo, con el otro tipo de alumnos con necesidades educativas, las de carácter social, no ocurre lo mismo. Para empezar,son niños/as como los de las familias que consideramos "normalizadas", sin ningún problema físico ni genético, estos alumnos/as en otro entorno familiar seguramente no tendrían necesidad de apoyo educativo. Lo son por pertenencia a grupos sociales específicos, que son diferentes a los nuestros, y no nos sentimos tan solidarios con su problemática. Cualquier padre cree que podría haber tenido un hijo con síndrome de autismo, pero no tenemos tan clara la posibilidad de ser inmigrante !Qué error! y más en estos tiempos. Los vemos como algo diferente y desconocido y nos asusta que nuestro hijo se mezcle con este tipo de alumnado. Por ello,  estos niños niños no ejercen ninguna atracción hacia el colegio que los acoge en los tiempos de solicitud de plaza, todo lo contrario, suponen un rechazo y uh hándicap. Por esta razón,  analizar  su distribución entre las dos redes no es una cuestión baladí, es muy importante, por lo que supone que estén en un centro y por lo que suponen que otro tipo de alumnado deje de estar. Curiosamente observamos colegios cerca de lugares donde se concentra este tipo de población que están llenos de alumnos ACNEAEs y muy cerca centros que no tienen a ninguno matriculado, y si revisamos la titularidad de los colegios, el público es que acumula esta población y el concertado el que carece de ella. No es muy coherente, que cuando se pide que se haga un análisis del tema, siempre se recurra a la misma explicación, las familias tiene libertad de elección, y si hay vacantes en un colegio de la zona no se les puede obligar a  acudir a otro. Totalmente cierto e inapelable, no puedo poner ni un pero a dicha afirmación. No pasa nada si se reconoce la realidad. Ahora, una vez reconocida, es necesario que se tomen las medidas oportunas para intentar equilibrar el tema en el futuro, y eso es lo que no se hace, tal vez porque interesa que la situación se estanque.
La estadística que se presenta es palmaria. Si la mayoría de estos alumnos/as están matriculados en la enseñanza pública, y son los que más necesidades individualizadas tienen, los defensores de la concertada como mejor modelo, deberían reivindicar que se matriculasen en centros concertados, puesto que los mejores, presumen de serlo, deben trabajar con los casos más difíciles. Y sin embargo, no recuerdo haber leído estos días ningún post con esta propuesta. La red concertada debería estar llena de este alumnado, o a lo mejor ¿somos tan ingenuos que pensamos que estas familias al no estar culturalmente en la media eligen  algo que es peor para sus hijos? La respuesta la conocemos todos.
Si se quiere defender que un servicio público no es incompatible con la privatización del mismo, hay que demostrarlo. Cuando vea que se pide la construcción de un centro concertado en una barriada gitana empezaré a creer en las buenas intenciones y en que se busca el bien social, y que por tanto se puede realizar política social desde el sector privado. Mientras tanto, dejad que piense que entre las razones que no se exponen, está cierto carácter mercantilista, que debería estar muy alejado de los principios educativos de un servicio público. No entro en la elección por parte de una familia de un centro privado, ni de la elección de alumnos/as que realiza el mismo, ahí cada uno puede hacer lo que quiera. Pero un servicio público debe tener como prioridad a quien más lo necesita, centrando en estos sectores de población un mayor esfuerzo, para poder tener en el futuro una sociedad más justa y mejor. Está bien que cada uno exhiba sus fortalezas, es lógico, ahora reconocer también tus debilidades y no ocultarlas o negarlas, es síntoma de honradez. No puedo presumir de tener un parque de atracciones y en realidad ser un tiovivo.



lunes, 13 de marzo de 2017

El currículo British Council o la pésima planificación administrativa.

No voy a entrar en si el bilingüismo en las escuelas es positivo o no, bueno a lo que llamamos bilingüismo, que muchas veces no es sino propaganda, que queda especialmente vistosa, para llamar a las familias a la hora de elegir un centro educativo para sus hijos. Nosotros en el colegio hace quince años que impartimos cuatro áreas con el currículo British Council, y no me parece un tema baladí que tanto Ciencias Sociales, como Ciencias Naturales se desarrollen utilizando el inglés como lengua vehicular. En los institutos a los que acuden nuestros alumnos/as al acabar la etapa de E. Primaria, existe la posibilidad de elegir entre acudir siguiendo dicho currículo, o utilizar el normalizado en Aragón. Las familias eligen el recorrido que quieren para sus hijos/as. En el colegio no existe esa posibilidad, todos los alumnos/as del nuestro deben, por obligación, seguir las pautas que marca dicho currículo British Council.
Es cierto que podemos pensar que cuando las familias acuden a matricular a sus hijos de tres años, son conscientes de dicha realidad. Al menos nosotros en las reuniones previas de presentación del centro, insistimos mucho en la idea, nadie de estos padres, puede decir que no la avisamos de la coyuntura. Los niños desde pequeños tienen más horas de clase en lengua inglesa, incluso disponemos de asesores en dicho idioma que nos proporciona el convenio con el British Council, a cambio, debemos acogernos a su normativa. Hasta aquí no hay ningún problema, si tú quieres acudir a un colegio de este tipo, ya conoces las ventajas y los inconvenientes, y no puedes quejarte, si en el desarrollo posterior de la vida académica de tu hijo, esto supone una traba.
 Pero curiosamente, no sucede lo mismo cuando un niño/a acude a nuestro centro desde otro por un traslado, y el anterior colegio no estaba acogido a dicho convenio. Incluso si se trata de un  centro bilingüe de tipo CILE, no tiene nada que ver con uno British Council.  El alumno/a se va a ver envuelto en un proceso de adaptación, que no va a ser solo a una nueva realidad social, sino que va a ir mucho más allá, y deberá enfrentarse a un idioma vehicular en casi la mitad de las áreas en el que no es suficientemente competente.
 Podríamos pensar que la Administración es consciente de este problema, y no matricula a ningún alumno/a nuevo sin que venga de otro colegio con el mismo currículo. Pues no, no lo tiene en cuenta. Podremos pensar que al menos cuando otorga una matrícula fuera de plazo, dicha Administración avisa a la familia, para que pueda valorar la dificultades extra a la que van a enfrentarse sus hijos. Pues no, no lo tiene en cuenta. Para la Administración todos los colegios son iguales, independientemente de que puedan y deban impartir currículos diferentes. LAMENTABLE. Y más cuando en los centros de secundaria sí que se tiene en consideración esta posibilidad y existe la doble alternativa, como hemos comentado antes.
Así somos los colegios los que debemos tomar adaptaciones curriculares para estos casos, que son más de los que nos puede parecer. Pero claro esas adaptaciones tienen que ser alegales, y eso que hemos solicitado que se flexibilice la normativa para poder adecuar las realidades individualizadas, pero siempre la negativa por respuesta. Es una pena, luego se les llena la boca con la individualización del proceso educativo y de la evaluación del mismo, pero sin embargo nos responden  siempre con la misma canción, la normativa no nos lo permite. Pues se cambia, que para eso están los legisladores, y más cuando no interfiere con ninguna ley, pero claro estos casos suelen ser  niños/as que no dan titulares y por lo tanto ya se apañarán en los colegios para retorcer esa normativa que no se quiere adaptar ni cambiar. La alternativa es que el alumno acarree con las consecuencias y no promocione ¿Pero si el centro se negase, y  si decidiese cumplir la normativa a rajatabla?

Tengo el caso  de una niña marroquí que ha llegado de otro colegio de la ciudad en el mes de enero, para terminar sexto de E. Primaria. La niña es competente y debería tener la promoción asegurada, pero se encuentra con la barrera del idioma en las áreas de Literacy, Social Science, Natural Science y Arts ¿Es de justicia esta situación? ¿Por qué no podemos realizarle una adaptación que nos permita no utilizar, aludiendo a la singularidad, el currículo British Council? ¿Por qué no avisaron a la familia y la matricularon en otro colegio de la zona? Porque administrar sin preocuparse ni tener la suficiente flexibilidad con los casos individuales es más cómodo,aunque sea hacerlo mal. Y en este caso no se puede alegar que es el primer caso que se da y que es una sombra del sistema que no se había visto. Están muy avisados de la situación de muchos casos anteriores. Si vas a obligar a andar por las vías del tren tienes que poder variar los horarios del mismo si es necesario, no vaya a acabar pillando a quien has puesto en ese camino.



miércoles, 8 de marzo de 2017

LAICIDAD. Pensaba que significaba otra cosa.

Estaba viendo un informativo en la televisión,  cuando al tratar sobre la conveniencia o no de celebrar un acto religioso, una misa para ser más exactos, un representante del partido en el gobierno manifestaba que no hay que confundir laicidad con tener una confesión religiosa, para apoyar la celebración de dicho acto religioso desde una Administración Pública.
Así que he acudido al diccionario de la RAE para intentar entender la afirmación anterior.

Laicidad
1. f. Condición de laico.

2. f. Principio que establece la separación entre la sociedad civil y la sociedad re-ligiosa.

Laico, ca
Del lat. tardío laĭcus, y este del gr. λαϊκός laïkós; propiamente 'del pueblo'.
1. adj. Que no tiene órdenes clericales. U. t. c. s.
2. adj. Independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Estado laico.Enseñanza laica.

Sigo sin poder comprender las manifestaciones del político, pero dese luego si ese es el principio que nos rige, ahora entiendo muchas cosas sobre la implantación de la religión dentro de las escuelas. Por fin comprendo cómo desde un estado, que en su Constitución se declara laico, se ampara la educación religiosa dentro de los centros educativos que tienen su titularidad. Ahora entiendo, como desde ciertos estamentos, se amparan celebraciones religiosas, que yo pensaba que no se extraían de los actos públicos por costumbrismo, o por no haberse atrevido en su momento a romper los estereotipos impuestos en la mente colectiva desde el régimen anterior. 
Pues no, lo que pasa es que se puede ser de una forma y de la contraria a la vez, y si eso me da réditos políticos,  y/o electorales, pues tan ricamente, que las contradicciones parece que no pasan factura. La cuestión es tener un argumentario, que me permita exponer lo que el auditorio que tengo en frente quiera escuchar, y no tener que crear debates ideológicos entre los votantes.
Por eso en la escuela que es aconfesional, como el Estado, la religión es un área más, con la misma importancia que las otras, y aportando valor a la calificación competencial de los alumnos/as de forma simétrica al resto. Además como hay que ser políticamente correctos, damos la misma consideración a otras religiones diferentes al la mayoritaria, y así podemos encontrarnos con tres o cuatro confesiones dentro de un mismo colegio, que hay que compaginar, con diferente horario docente, que para más incongruencia no ha sido elegido por la Administración, sino por una confesión determinada. Coordinar  así los horarios es imposible, pero no pasa nada si algunos alumnos se derivan de la clase normalizada a la de la religión correspondiente en unos determinados periodos, a pesar de no poder acudir a la clase programada, pero claro, es que no hay que confundir laicidad con tener una confesión religiosa.
Curiosamente, todos los alumnos/as ACNEAEs de mi tutoría, que pertenecen minorías étnicas, acuden a confesiones religiosas que no son la católica. Paralelamente, todos los centros concertados que existen en la zona donde está el colegio, tienen una titularidad de esta confesión, por lo que su ideario aleja a esta población. Es un detalle que puede ser casual, pero que separa de estos centros a población que a priori es considerada problemática para las familias normalizadas.
Entiendo que es un asunto muy personal lo de la confesión religiosa, considero que todo el mundo puede elegir y adecuar su moral a la que le parezca más adecuada, de la misma forma, entiendo también, que se elija para los hijos/as las mismas creencias, al menos mientras sean menores de edad. Pero ¿por qué hay que darle un carácter oficial? ¿Por qué se tiene que sostener determinadas creencias con fondos públicos? Puede haber colegios confesionales, pueden concertarse desde la Administración si es necesario para extender el sistema educativo a toda la población, pero puede hacerse desde la laicidad, o sea separando Iglesias y Estado. Se puede dar clase sin que ninguna creencia religiosa sea un área. Se puede ampliar el horario con una extraescolar, que además no tiene si no se quiere que ser gratuita, al igual que se hace con deportes o con otro tipo de actividades. Esto no supondría un freno para el acercamiento de ningún sector de la población a un determinado centro, fuese cual fuese su orientación religiosa, puesto que los valores ciudadanos que son transversales, se deben de respetar por pura lógica y el aprendizaje religioso tendría un carácter opcional.
Los centros públicos no se verían forzados a retorcer sus horarios para poder adecuarlos a los de tres o cuatro de los docentes de los diferentes cultos. Se podría dedicar este tiempo a reafirmar valores que construyan buenos ciudadanos, o sea que sean empáticos, responsables, solidarios, respetuosos, la lista de valores es muy larga y creo que  no es necesario exponerla en su totalidad. En fin, sería como mucho más fácil. Pero claro a lo mejor es que no entiendo el concepto de laicidad, a lo mejor es que no es que aunque el Estado debe ser aconfesional y respetar la creencias de sus ciudadanos cuando las practican a título personal.

Lo cierto es que no hay nada más ridículo que querer argumentar una incongruencia, y además de hacerlo de una forma burda, pensar que los ciudadanos no tenemos capacidad crítica para analizar lo expuesto ¿A lo mejor iba en este sentido la eliminación de Educación para la Ciudadanía? Claro, es que se dogmatizaba, se me olvidaba que los docentes queremos fabricar una sociedad del mal y aprovechábamos este área para inculcar en los niños/as los mecanismos de un futuro estado maléfico.  Ya sé que queda ridículo, parece el argumento de un comic de Batman, pero lo es tanto como la afirmación sobre la laicidad. Bueno, estaremos tranquilos sabiendo que los conceptos fundamentales están más que claros entre los que rigen nuestro destino político. Creo que debemos avanzar mucho como sociedad para evitar tener que retorcer la realidad y acomodarla a las costumbres morales marcadas desde antiguo. El camino va a ser largo y nos movemos lentamente, solo pido que me dejen avanzar aunque sea en una vieja bicicleta, que no intenten convencerme de que vamos en Ave, cuando en realidad estamos retrocediendo, o parados sin caminar.


IMAGEN ALBA LAMUELA