UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 18 de abril de 2016

LA DIFÍCIL ELECCIÓN DEL CENTRO ESCOLAR

Estamos en plena vorágine de solicitud de vacantes escolares para el curso 2016-17. Hace ya varios años que la población del barrio, donde estamos enclavados, ha envejecido considerablemente. Con este proceso, paralelamente, también ha surgido un descenso de peticiones de matrícula para niños/as de tres años, que ha sido vertiginoso, acarreando además el cierre de vías en los colegios de la zona. A nosotros/as, por varias razones, situación geográfica del centro, población asentada al lado del centro, nos ha afectado de una forma impactante, los últimos años hemos pasado de tener tres vías a una solo, muy llena, pero una, aumentando el nivel de dificultad para ser colegio elegido por las nuevas familias.
Creemos con firmeza en el proyecto que ofertamos, nuestro bilingüismo es de lo mejor de la comunidad, lo hemos demostrado en los certámenes a los que nos presentamos, no lo digo por decir. Por otro lado, individualizamos la enseñanza al límite de nuestras posibilidades, por eso tenemos esa gran cantidad de apoyos de diferentes tipos, con los que intentamos llegar  a las necesidades de todo tipo de alumnos/as y que he ido describiendo en este blog.
Al principio de producirse esta situación, intentamos llegar a la sociedad del barrio para poder "venderle" nuestras fortalezas, y que se planteasen nuestra opción para sus hijos. Pusimos carteles por el barrio, repartimos folletos por las guarderías, realizamos exposiciones de nuestro trabajo en las mismas, preparamos varias jornadas de puertas abiertas y visitas individualizadas para las familias, de forma que pudiesen ver el colegio, en vivo, con los niños/as en las aulas.
La verdad es que ha sido mucho esfuerzo, no voy a decir en vano, puesto que hemos convencido a varias familias, pero no ha sido suficiente para evitar el cierre de vías, por lo que un poco descorazonador sí que ha sido.
Este año partimos con dos vías de inicio, eso nos anima, pero nos hemos dado cuenta, que si bien dentro de la comunidad educativa es más fácil ganar prestigio, entre la sociedad es complicado quitarse los sambenitos previos.
La mejor manera es a través de los comentarios elogiosos de nuestros padres/madres, por fortuna no nos faltan, anexé uno en la anterior entrada, pero los impulsos sociales son  muy complicados. Mientras los negativos enraízan enseguida y son de difícil extracción, los positivos cuesta que sean atendidos, se entiende que se habla desde el plano personal y no se atiende a la generalidad, tendemos a dar más valor a lo negativo sin comprobar su veracidad.
Es difícil, ya digo, pero no podemos cejar en nuestro empeño, debemos buscar un colegio cada vez mejor, ajustándonos a las nuevas circunstancias constantemente, es  nuestra labor, nuestra vocación y por lo que nos pagan.
Hemos recibido y recibimos un feedback de nuestro trabajo muy positivo también por parte de la Administración educativa, entiendo que piensan que lo hacemos bastante bien y que creen positivas muchas de las medidas  que adoptamos y proyectos que emprendemos, al menos así nos lo han manifestado.
Pero hace falta un pequeño altavoz hacia la sociedad con la que convivimos; en el periodo de elección  de centros, la propia Administración podría realizar un listado de las fortalezas de cada colegio, implementando los proyectos y programas que llevan a cabo, no sería muy costoso, y tampoco apostar por unos centros determinados por que sí, sino por proyectos que están en marcha, que cuestan esfuerzo y dinero, que es público, no lo podemos olvidar. Sería una optimización de los recursos invertidos, que son de todos/as por cierto.
Alguien tiene que ayudarnos a quitar los toldos que nos han puesto delante para que se pueda ver nuestra realidad total, sin difusiones, puesto que esos toldos nos los han puesto, no son cosa nuestra.



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viernes, 15 de abril de 2016

CARGANDO NUESTRAS BATERÍAS. CARTA DE UNA MADRE

Hoy una madre del colegio ha publicado en Facebook el siguiente escrito.

Elegir el Ceip Bilingüe Labordeta para que estudiara mi hija es una de las cosas más acertadas que he hecho en la vida. Enseñanza bilingüe de calidad, profesores entregadísimos a su vocación, siempre innovando, desarrollando mil proyectos, con atención especial a los niños con dificultades de aprendizaje y también a los niños más adelantados académicamente, cuidando también la educación emocional de los niños, tan importante, y luchando día a día por librar al colegio de una mala fama totalmente inmerecida que ha pesado mucho durante estos años. Como decían en nuestro blog, no ha ganado la Science Fair y el concurso de lectura en público en lengua extranjera en Aragón ningún colegio privado famosísimo y carísimo, sino un colegio público y que atiende a todo tipo de población. 
Esta es la enseñanza pública que queremos y que necesitan nuestros hijos. Yo ya no puedo estar más contenta con el colegio, con su equipo directivo y con sus profesores. Sólo espero que las jornadas de puertas abiertas que han tenido lugar hoy nos traigan muchos niños que puedan disfrutar de esta joya que es nuestro cole.


 Poder leer algo así de vez en cuando, ayuda a seguir esforzándonos, y a recargar la motivación de todo el equipo docente. Muchas gracias Esmeralda.

jueves, 14 de abril de 2016

LOS SEXENIOS, O LA SIEMBRA EN UN CAMPO CON GAVIOTAS.

Desde hace bastante tiempo, los maestros recibimos un complemento de formación. Cada seis años ese complemento va aumentando, los llamados sexenios. Para poder recibir dicha cantidad a final de mes, se deben acreditar cien horas de formación recibida durante ese periodo de tiempo. Es verdad que dicha formación tiene carácter voluntario, y se recibe fuera del horario laboral, lo que supone un esfuerzo de los docentes. Por otro lado, también es cierto, que la Administración a través de los CIFEs, pone a disposición de los mismos un montón de cursos gratuitos, por lo que  no tiene que ser  gravosa económicamente. También hay que reseñar que se puede realizar a través de plataformas on line, lo que facilita el acceso, a pesar de no residir en la misma localidad donde está ubicado el CIFE.
En principio, y reflexionando sobre el planteamiento inicial, debería funcionar bien, y tendría que ser un motor de la innovación educativa. Se da facilidad a los docentes para formarse, podrían tener más si esta formación fuera en horario laboral, (aunque aquí surgiría el tema de las siete horas semanales de trabajo en casa, lo tocaremos otro día), y está formación viene premiada con un complemento económico en la nómina.
Sin embargo, no se ven los resultados después de muchos años desde la puesta en marcha del sistema. La innovación no es algo que sea palpable en la mayoría de los centros escolares. Es más, si pusiésemos un video de un colegio hace veinte años y ahora, seguramente salvo en la ropa de los maestros/as y alumnos/as, veríamos muy pocos cambios. Pero en los cursos, el mantenimiento de los  CIFEs se ha invertido mucho dinero. Dinero al que se le está sacando una rentabilidad muy reducida, muy escasa, y no podemos olvidar que es dinero de todos/as, es dinero público.
La cuestión está en la motivación de esa formación. Los docentes la realizan, en la mayoría de los casos, para cubrir el expediente, para que su nómina se vea aumentada al final del sexenio. Por otro lado es una motivación muy lícita, por muy vocacional que sea nuestra actuación profesional, no podemos olvidar esto último, es profesional,  o sea nos mantiene y vivimos de ella.
A modo de ejemplo, conozco casos de colegios que han pedido un curso de taichí, que les sirve como formación para la adquisición del complemento, y cuyos maestros/as ni remotamente tenían intención de trasladar al aula los conocimientos adquiridos. Esta situación es la que se ha venido repitiendo a lo largo de los años. Lo que no ha habido es una evaluación de la puesta en práctica de dicha formación. Puedo entender que después de formarte sobre algún tema en concreto, no te haya parecido útil para tu práctica docente diaria, pero eso debería de ir acompañado de un informe posterior, explicando las razones, para que pueda servir a compañeros que estén pensando en formarse en el mismo tema, incluso para la planificación futura de los CIFEs.
Esa es la cuestión, si nos hemos gastado un dinero en una formación, luego hay que vigilar que  sea útil en el aula. Debería estructurarse esta evaluación de resultados, no quedarnos tan solo en que se ha impartido y que por la buena voluntad de los docentes se llevará a cabo.  La realidad nos demuestra que no es así, por lo tanto no queda otra que modificar el sistema. Es como si sembrásemos en un campo lleno de gaviotas, por mucho dinero que nos gastemos en semillas, crecerán muy pocas plantas,no eran ni el lugar ni la forma apropiados.


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lunes, 11 de abril de 2016

El altruismo como factor motivador. Apoyos de compensación educativa 5

Vamos avanzando en nuestro proyecto de cocina. Lo desarrollamos dentro del apoyo de compensación educativa de 5º de E. Primaria. Y explicamos en una entrada anterior, la forma en que desarrollamos todas las competencias dentro del proyecto.
Entendemos que como elemento motivador funciona la misma actividad en sí misma. El hecho de realizar algo tan distinto a lo que puede entenderse como "normal desarrollo escolar", enciende su entusiasmo, su energía y su interés. Además el poder significarse dentro de su grupo clase, en una actividad que no está ligada a la convivencia, sino que se enfoca desde el positivismo, refuerza su autoestima y les ayuda a una mejor integración social.
Paralelamente al grupo de cocina, con los alumnos/as de cuarto, hemos emprendido el proyecto, "pintamos un cuadro ABN".
 En el patio interior de E. Infantil, vamos a pintar de forma permanente, un cuadro numérico que nos ayude a realizar los cálculos con el método ABN en dicha etapa.
Tanto en un grupo como en el otro, me ha sorprendido una actitud que es muy reseñable. El hecho de poder ser de ayuda a la comunidad educativa, les ha motivado sobremanera. Es un aliciente con el que yo no contaba. El desinterés que muchas veces se puede observar en estos niños/as, no es hacia la escuela, como podríamos suponer en un principio. Es hacia la labor escolar tradicional, es hacia lo que no tiene un objetivo personal cercano. Creo que debemos plantearnos algún cambio que otro en el proceso educativo.
También es cierto que para poder llevar a acabo esta labor, los centros que atienden a este grupo de población deberían ser discriminados positivamente a la hora de repartir el cupo, y las plazas, así mismo, deberían tener un perfil muy claro, no vale enviar  alguien que se ponga a hacer cuentas y dictados.
Hoy no quiero extenderme más, quiero dejar aquí la reflexión.
Eso sí, os dejamos el video de la última receta para que os endulcéis.


jueves, 7 de abril de 2016

EL PODER DE LA TRADICIÓN MINORITARIA. JORNADA CONTINUA 10

Ayer se terminó el largo proceso de Organización de Tiempos Escolares en nuestro colegio. No se ha aprobado el mismo, a pesar de que en la votación el 51,6% de los padres/madres del censo votaron a favor, el 12,1% en contra y el 36,3% no acudió a la votación. Para que pudiera aprobarse el proyecto faltaron 18 votos a favor. En números totales de un censo de 513 personas 265 votaron por el cambio y 63 por la continuidad.
A pesar de la aplastante mayoría, como la convocatoria requería un 55% del censo a favor,no pudo salir adelante. Como nosotros/as emprendimos el proceso conociendo dicha circunstancia, ahora no podemos quejarnos de los resultados, pero sí que podemos y debemos, realizar un análisis de los mismos.
Queda evidenciado que la mayoría de las familias quieren un cambio en la jornada escolar, nuestros resultados no son particulares, en la casi totalidad de los colegios donde el proyecto no ha sido aprobado, el número de votos por el cambio ha sido mucho mayor que el contrario, cercenándose la posibilidad por el número de abstenciones.
Es cierto que un cambio tan importante, debe realizarse con una mayoría suficiente y cualificada, pero también es evidente, que con los números que hemos tenido, esa mayoría está más que evidenciada, sin embargo la tradición va a tener muchísimo más peso que el deseo de los padres/madres.
Curiosamente la convocatoria venía ligada a un proyecto de innovación educativa. Aquí viene la paradoja, se pretende innovar, o sea buscar métodos y estrategias nuevos y sin embargo la aprobación viene marcada por la tradición de forma aplastante. En otras palabras, apuestas por el cambio sin dejar que se cambie.
Si se quiere innovar hay que ser valiente, lanzado y arriesgar por ella, no poner trabas administrativas, y las condiciones de la votación eran una barrera que se ha demostrado muy difícil de superar. Me parece que si aprovechas la circunstancia para apostar por la innovación, tienes que facilitar que los proyectos puedan salir adelante. Velando para que la mayoría necesaria sea cualificada, pero esto ha sido excesivo.
Tristemente, la semana próxima tenemos las jornadas de puertas abiertas y se va a abrir el periodo de solicitud de plazas escolares. La voluntad y el deseo de las familias se inclinan claramente hacia la jornada única, y teníamos claro que si podíamos ofrecer este tipo de jornada, lo íbamos a notar positivamente en el número de solicitudes. Nuestra situación geográfica en una esquina de la ciudad, que nos condiciona negativamente, se vería contrarrestada con la nueva organización del horario. En fin no ha sido posible, deberemos luchar contra todos los hándicaps que nos atenazan, sin poder disponer de esta ventaja que a mi entender era importante.
Quiero acabar con una última reflexión. Cuando a los niños/as les definamos democracia como el poder de decisión de la mayoría, y nos acordemos de la jornada de ayer, ¿qué cara vamos a poner?
Es como tener un pastel al que hay que añadirle azúcar.


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lunes, 4 de abril de 2016

LA ESCUELA INCLUSIVA

 No encontraremos a casi ningún docente que se declare en contra de la inclusión educativa. Por principios, todos nos mostramos a favor, sobre todo si lo observamos como algo lejano y desde el plano de las ideas. La cosa empieza a cambiar cuando debes lidiar con la inclusión en tu colegio, y más todavía en tu aula. Se necesita una maleabilidad en el proceso de aprendizaje verdaderamente notable. Es necesario adaptar este proceso a cada una de las necesidades individuales de los alumnos/as, y eso requiere salir de la zona de confort en la que habitualmente se mueven los docentes.
Cuando a un centro se le plantea la posibilidad de incluir un aula TEA en su composición jurídica, comienzan las reticencias de los maestros/as, y eso que están dotadas de personal, y tienen una dotación bastante adecuada. Pero la posibilidad de tener en nuestra aula durante unas horas determinadas, a un alumno con dicho trastorno, empieza a echarnos hacia atrás en nuestro entusiasmo sobre la inclusión. Y no critico para nada esta postura, me parece normal, humana, incluso lógica. Pero antes de hablar sobre inclusión creo que todos/as deberíamos ponernos en este supuesto y analizar cuál sería nuestra postura ante esta situación.
Para empezar creo que habría que reflexionar sobre dos tipos de inclusión. La que afecta a una discapacidad motórica o intelectual, y la que viene marcada por una situación social desfavorecida que acarrea problemas de conducta.
Las primeras son, a mi entender, más fáciles de llevar, sobre todo si traen consigo un aumento de personal, que además es especialista en  este tipo de discapacidades. Es verdad que supone para los tutores/as un aumento de trabajo, puesto que tienen que desarrollar Adaptaciones Curriculares y además llevarlas a cabo. Pero es un problema de cantidad de trabajo, se puede gestionar más o menos bien, y como hemos dicho que conllevan profesionales de apoyo para el colegio, el número de intervenciones individualizadas con estos niños/as aumenta considerablemente. Luego, con una buena coordinación entre los profesionales, las acciones educativas suelen desembocar de forma exitosa. No es fácil la inclusión de estos alumnos/as, pero está considerada por parte de la Administración, aunque debería serlo en mayor medida, y por lo tanto dotada de recursos.
Otro caso es quien saca más beneficio aquí de la inclusión, el niño/a con deficiencia, o el resto de los compañeros/as. Creo que es una relación simbiótica, y si hubiese que apostar por los más beneficiados/as creo que serían los niños/as "normalizados", puesto que el grado de aprendizaje en educación emocional, es tremendo, así como el desarrollo de su capacidad empática. Muchos padres/madres ven como un inconveniente que en clase de su hijo/a haya un alumnos con discapacidad, creo que rápidamente se dan cuenta que no es así, y posteriormente se percatan del beneficio que esta situación ha supuesto para sus hijos.
Otro caso muy diferente es cuando el colegio debe lidiar con casos de exclusión social. Estos alumnos/as no están considerados como un plus en el trabajo, no hay mejora en la dotación de medios ni de personal para el colegio, y además los centros donde están matriculados son etiquetados por las familias como "poco deseables" a la hora de elegir centro educativo para sus hijos/as, independientemente de la labor educativa que se realice en el colegio. Esta  inclusión se me hace mucho más difícil. Para empezar los alumnos con alguna discapacidad no la han elegido, ha nacido con ella, y no son capaces de voltear la situación.  Aquí es diferente, puesto que sí que hay un grado de elección. Es cierto que la situación social de estos niños/as les marca de una manera atroz, pero también es cierto que la mayoría de las veces su voluntad para salir de esta situación es nula. No quiero que nadie entienda lo que no quiero decir, se merecen toda la ayuda y el apoyo que les podamos dar, yo me dedico en mi centro a apoyar a estos niños/as. Pero la Administración no quiere ver la singularidad de estos alumnos/as a la hora de repartir los recursos humanos, puesto que no tienen una incapacidad demostrable clínicamente. Es cierto que pueden ser dictaminados como ACNEA por exclusión social, pero a la hora de repartir el cupo de maestros/as, esta consideración no se ha tenido en cuenta en los últimos años, lamentable.
Así que los centros que deben de lidiar con este tipo de inclusión educativa no tienen otro remedio que apelar a la imaginación didáctica y organizativa, para poder individualizar al máximo la atención de estos alumnos/as.
Nosotros/as hemos hecho lo que buenamente hemos podido, hemos articulado un gran número de grupos de apoyo, atendiendo además a las contingencias del centro, apoyos de nivel, compensatorios, de proacción, preferentes, grupos flexibles, de PT, de AL, emocionales, todos ellos están explicados en diferentes entradas de este blog.
Incluir no es meter a todos los alumnos/as en la misma aula, y tratarlos igual, es atender sus diferencias, y adecuar su camino educativo, para que pueda ser lo más fructífero posible. Eso sí, si queremos una escuela realmente inclusiva, la Administración no puede optar por el café para todos a la hora de repartir los recursos humanos entre los colegios. Es una ventana que tenemos que abrir totalmente y quitar todas las verjas con el tiempo han ido surgiendo, en resumen valentía, imaginación y entusiasmo.



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