UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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jueves, 17 de marzo de 2016

FORMACIÓN DEL PROFESORADO: CIFES

Leía ayer en  el fantástico blog de Marisa Álvarez "En el recreo", un artículo sobre los asesores de los CIFES. En el mismo, Marisa desmonta mucho de los mitos que circulan en el mundo de la docencia sobre las funciones de los asesores/as. Es cierto que tendemos a generalizar sobre las funciones de dichos profesionales, aplicando a todos/as la realidad de unos pocos. Pero en este país es algo general, tendemos a desprestigiar la labor de todo un grupo, tan solo analizando la labor de sus miembros menos eficaces.
Es cierto, como dice Marisa, que algún asesor/a lo es por ser amigo/a de algún responsable educativo, que está más cerca de su casa que en el destino que le correspondería, y que se dedica a repetir la misma charla de formación allá por donde va, adaptándola con calzador al tema propuesto en cada momento. Pero también es cierto, que en el colectivo, hay un gran número de personas competentes que creen en su labor, y que apuestan por una mejora del proceso educativo a través de la formación docente. Aquí le doy toda la razón.
Creo que lo que sí que se produce en la mayoría de los casos, es una desconexión con el mundo real de la escuela. El no acudir durante varios años a la realidad diaria de los centros, hace que se pierda cierta perspectiva, y que la conexión con los docentes a los que luego hay que formar esté diluida y sea menos provechosa. Por eso, a mi parecer, es interesante la idea de que los formadores/as no se desligasen totalmente de los centros educativos, que mantuviesen unas horas de clase semanal. No deberían ser muchas, podría incluso  tratarse de actividades de refuerzo educativo para planificar más fácilmente dicha aportación. Sé que puede parecer costoso, pero el tener que acudir al colegio o el IES una mañana semanalmente, no me parece una traba excesiva en el trabajo del asesor/a a cambio de todo lo que se ganaría.
De momento el comentario diario de los compañeros/as, que harían ver una realidad más cercana. No es lo mismo acudir a un centro a una visita de formación, que tener una referencia semanal. Por otro lado, el contacto con los alumnos/as, energía necesaria para un docente; no me cabe en la cabeza un maestro/a que no necesite esta relación.
El problema que puede surgir es logístico, pero no existen esos problemas, siempre se puede y se debe encontrar una solución a estas problemáticas. Económico tampoco, quizá el asesor deba retraer algo de tiempo de su labor en el CIFE, pero no supondría la creación de demasiadas plazas adicionales.
No tiene nada que ver con la figura del COFO, figura que no se encuadró lo suficientemente bien y que rara vez supone una dinamización real de las necesidades de formación de los centros educativos.
Sería cuestión de replantearse las dos figuras, y relacionarlas con el servicio de inspección educativa.
Creo que nadie mejor que el Inspector/a de referencia de un colegio, para conocer cuáles son las debilidades pedagógicas de un determinado centro, y es desde aquí desde donde se deberían implantar y gestionar los planes de formación, pero eso lo trataremos en otro post. Cuando hablamos de la formación en los colegios, no basta con ver la imagen que creemos tener, nos tienen que hacer ver la que desde fuera se tiene de nosotros/as. De la misma manera, los formadores no tienen que conocer esta realidad desde una imagen, sino desde su propia experiencia cotidiana.

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lunes, 14 de marzo de 2016

LIBERACIÓN DEL COMPROMISO DIRECTIVO.

Fui el otro día a ver un concierto de Vieux Farka Touré, disfruté mucho escuchando su música, y mientras estaba ensimismado con las notas, mi mente se trasladó al mundo escolar.
La actitud del músico maliense me impactó, una estrella musical en su país, hijo de un mito de la música africana, acostumbrado al éxito y a tocar delante de gran cantidad de gente, estaba aquí, en un pequeño teatro de Zaragoza, ante poco más de cien personas, y no parecía importarle el número de los asistentes. Tuvo algún problema con la producción, el pedal no funcionaba muy bien, y fueron varias las veces que se interesó por la mejora del sonido.
Uno podría pensar que un afamado guitarrista, como es él, podría haberse desentendido de la calidad de la actuación al ver el número de asistentes, haber cubierto el expediente, cobrar su caché, y continuar con la gira. Pues no, en absoluto, el trío de músicos se dejó la piel, incluso se obsesionaron un poco por que los asistentes participásemos de una forma un poco más activa.
A pesar de la avanzada media de edad del público, una pareja acudió con su hija de tres o cuatro años, cuando Touré pidió a los asistentes que bailásemos en la platea, la pequeña ni corta ni perezosa, se puso a danzar al ritmo de la música. El intérprete que la observó, se volcó con la niña, y comenzó a tocar para ella. Los niños tienen algo de especial que hace que implementemos nuestro esfuerzo al máximo, y eso es lo que le pasó al maliense, si su música era intensa, en aquel momento fue espectacular.
Traspasado a la escuela, debemos de tener algo de esta actitud, en el aula, y en la dirección de los colegios. Es verdad que tenemos derecho a cansarnos, es verdad que nadie debería quitarnos la posibilidad de dejar el puesto directivo en un momento dado  si la desmotivación ha podido con nosotros/as. Pero a lo que no tenemos derecho, es a dejar que nuestra labor sea anodina, y mucho menos en contacto con los niños/as. Todo lo contrario, la interacción con los alumnos/as debe ser nuestra mayor motivación, como el otro día lo fue para Touré.
En cuanto a la labor directiva, deberíamos  realizar una autoevaluación rigurosa al final de cada curso.  Si, como he dicho antes, la desmotivación y el cansancio, no podemos olvidar que somos humanos, han podido con nosotros,  deberíams poder plantear a la Administración la necesidad de un relevo, y que pudiera ser con carácter de urgencia. Lo digo, porque  lo que no puede darse es la desgana en las personas que deben contagiar entusiasmo. Y marco los finales  de curso como fecha clave. Entiendo que a una situación emocional de este calibre no se llega de un día para otro, entiendo también que es algo que se va forjando poco a poco con el paso de los días y de las situaciones difíciles. Por tanto debemos madurarlo, debemos ir tomando una decisión, pero, hasta que llega la fecha clave, hay que aguantar el tipo, hay que darlo todo en el escenario, porque tenemos a niños/as bailando con nosotros. No podemos  ni debemos defraudarles, aunque sin la posibilidad de una marcha atrás anual, es muy difícil saber aguantar sin desánimo. No estaría de más, que la Administración se plantease abrir la posibilidad a relevos dentro de los equipos directivos con carácter anual, a pesar del periodo cuatrienal de los nombramientos.



jueves, 10 de marzo de 2016

LA SALUD MENTAL DE LOS NIÑOS/AS Y LOS COLEGIOS.

Tendemos a pensar que las enfermedades mentales afectan únicamente a las personas adultas, que los niños con trastornos de personalidad, son simples TDAH como mucho, y que pueden integrarse tranquilamente en la estructura escolar normal. Es cierto que cuando se detecta un caso grave, se puede derivar a algún centro específico de los que disponen las comunidades, pero son casos muy excepcionales que han sido derivados desde salud mental.  Aquí está la clave de la cuestión, la derivación, lógicamente, está firmada por un médico y con la autorización familiar.
La decisión depende pues  de la familia, que es también a quien corresponde medicar a los niños/as bajo prescripción médica. Pero, ¿qué pasa si la familia se niega a la ingesta de estos medicamentos? Algunas familias que tienen algún miembro adulto con trastornos mentales, niegan la realidad, y no quieren relacionar a sus hijos/as con los trastornos que conocen de primera mano.
El servicio de orientación de los centros no puede hacer nada, salvo aconsejar a las familias que sigan las instrucciones  de salud mental, o que lleven a los niños/as a la consulta de dicho servicio médico. Todo lo más, puede ponerse en contacto con los  responsables médicos  para comunicarles las conductas disruptivas que tiene el niño/a en cuestión, pero hasta ahí. Los colegios dependen de la voluntad de las familias, y éstas deben reaccionar, y asumir, el difícil trago que supone asimilar  una enfermedad mental. Si además, esta situación viene corregida y aumentada por un problema socioeconómico a nivel familiar y una situación desfavorecida, al colegio le ha tocado la "lotería".
Podemos encontrarnos en algunos centros con alumnos/as a los que las medidas pedagógicas y emocionales les resultan inoperantes, puede parecer duro, pero es así. Si sumamos que el niño/as en cuestión puede tener ciertas tendencias agresivas, sumadas a una falta de empatía total, podemos vernos en serios problemas.
La solución no es fácil, es todo lo contrario, nadie puede actuar sin la aquiescencia familiar, por  lo hay que esperar a que se produzca un acontecimiento lo especialmente grave, para la derivación del menor a un centro específico. Insisto en que la asimilación de estas circunstancias por parte de las familias es extremadamente difícil, es mucho más fácil, por lo evidente, la asunción de una incapacidad, aquí estamos hablando de otra cosa. Pero también es cierto, que estos niños, consumen una gran cantidad de recursos humanos y de energía en los colegios donde están matriculados.
Los derechos del menor están por encima de cualquier otra cosa, pero a la vez, es cierto que debemos salvaguardar los derechos del resto de niños/as que son sus compañeros. Quizá la única solución razonable que me viene a la mente es la sobredotación inmediata  de los centros que tengan este problema. Quizá tener a una persona, que pueda estar de referente y con una atención personalizada, pueda ayudar. Nosotros aplicamos nuestros apoyos emocionales, pero no son suficientes, y no podemos centrar todos los esfuerzos del programa en una sola persona, tenemos que atender otras necesidades. Por ello aquí la Administración debería mirar al problema a la cara y no esperar, mientras solo quiere verle la nuca.

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lunes, 7 de marzo de 2016

COLEGIOS INTEGRADOS. SÍ PERO DE FORMA ORDENADA.

En el Periódico de Aragón de hoy, se comenta la posibilidad de crear centros integrados a partir de ahora, incluso la reconversión de alguno. Como idea está bien, es una buena forma de funcionamiento, los colegios concertados la contemplan y funciona eficazmente. Además, permite ahorrar en infraestructuras, ya  que aguantan mejor los avatares de los flujos poblacionales de determinados barrios en la ciudad.
En principio parece una idea que se adecúa a las necesidades, y que no tiene que tener aspectos negativos. Pero  es si se mira desde fuera, cuando la mirada se sitúa desde el punto de vista de la gestión, es cuando empiezan a vislumbrarse posibles inconvenientes que tienen que organizarse muy bien para que no deriven en conflictos.
Cuando se puso en marcha la LOGSE y se suprimieron los cursos séptimo y octavo de EGB, que pasaron de la gestión de los colegios a los IES, yo era secretario de un colegio de primaria. Como en Sariñena, en aquella época, había problema de aulas en el instituto, se optó por una solución razonable, los alumnos/as de primero de la ESO seguían en el edificio del colegio, pero bajo tutela y jurisdicción del centro de secundaria. Fue un auténtico caos, no había ninguna estructura que marcase directrices ni protocolos en la relación entre los alumnos/as de los dos centros que compartían las dependencias, y lo que es peor, tampoco entre los docentes y los alumnos/as, y lo que es todavía peor, entre los docentes de las dos instituciones.
Surgieron muchos conflictos, tanto de comportamiento, con el agravante de que los docentes de medias no estaban en aquella época acostumbrados a impartir clase con carácter obligatorio, el antiguo BUP, no lo era; como de uso de instalaciones y material.
Al principio, se va soportando, pero pueden surgir conflictos graves. Si un alumno/a de secundaria, no conservaba el material convenientemente, el maestro/a de primaria no tenía autoridad para poder encauzar la situación, y viceversa. Como no teníamos espacio ni tiempo de coordinación, los docentes del otro centro veían como una injerencia en su autoridad, que se recriminasen algunas actitudes.
Por otro lado, se convino el uso del material de primaria por parte de los alumnos/as del instituto, nosotros en el colegio éramos escrupulosamente cuidadosos con nuestro material de Educación Física, los profesores del IES no tenían el mismo cuidado. Después de veinte años, todavía recuerdo mi disgusto cuando vi a los niños/as jugando al fútbol con  nuestros balones de voleibol.
Pero estas agrupaciones no son nuevas, ya se están dando actualmente en algunos CRAs que mantienen el primer ciclo de secundaria. Pues bien la Administración, al tratarse de casos muy aislados, no ha generado ningún tipo de herramienta administrativa que se adapte a su realidad, y deben estar trampeando constantemente en la realización de documentos tan básicos como el DOC. Aquí no hay problemas de jurisdicción como he relatado antes, puesto que todos los niños/as dependen administrativamente del centro de Primaria, pero sí que aparecen a la hora de repartir responsabilidades entre los docentes, que deben asumir dar clases en una etapa que no es la suya. Por supuesto que están preparados pedagógicamente para impartir las clase del primer ciclo de la ESO, pero es verdad que lo hacen desde una situación de desventaja con respecto a los docentes del Instituto, y no solo económicamente, los complementos son diferentes, sino también a efectos de reconocimiento profesional. Y no me pongo a detallar lo que supone gestionar un colegio donde algunos alumnos, tienen un horario diferente, el famoso Anexo III de primaria, no se aplica en secundaria.
En fin como idea, la de los centros integrados, me parece positiva, pero antes de llevarla a cabo, se debería preguntar a los gestores que tienen, o han tenido una realidad parecida, para ver con qué problemas se han encontrado, y así, legislar previamente, para poder tener todo atado y bien atado. No podemos olvidar que los pequeños problemas en la convivencia diaria, son los que hacen que un proyecto salga adelante o desemboque en un fracaso.
Una idea muy válida puede irse al traste si no se han atendido todos los detalles. Solo es cuestión de tener buena información, e intentar una buena gestión. La voluntad por encontrar nuevas soluciones está, se ha dado el paso más importante, pero no puede quedarse ahí, hay que crear un buen camino.

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jueves, 3 de marzo de 2016

Zapatero a tus zapatos. Jornada continua 7

Acabado el plazo de presentación de proyectos de Organización de Tiempos Escolares, leo un artículo en el Periódico de Aragón, donde entrevistan a un dirigente del CSIF preguntándole  su opinión sobre la deriva que va a llevar la situación a partir de estos momentos.
No me parece muy normal que sea el representante de un sindicato quien dé su opinión sobre este tema, a no ser que lo haga a título personal. He comentado muchas veces que deberíamos apartar las reivindicaciones laborales de este proceso. No le hacen ningún bien. Las personas contrarias a una nueva organización temporal en las escuelas, se agarran a este detalle como si fuese un clavo ardiendo. He comentado en entradas anteriores, que lo que tenemos que buscar es el  beneficio de los niños/as y el de las familias, y aunque evidentemente, afecta a la vida laboral de los maestros/as, los beneficios o trastornos que les supongan, deben quedar supeditados al bien general.
Es un mal general de los sindicatos de enseñanza de este país, el querer dedicarse a la política educativa, y para esta labor están los partidos políticos. Cuando como ciudadano, quiero que se instaure una política educativa determinada, voto al partido, que con su programa electoral, está más cerca de mis inquietudes. Cuando como trabajador quiero que se mejoren  mis condiciones laborales, recurro a una agrupación sindical.
Curiosamente, hace algunos años, ante una reivindicación laboral muy justa; un compañero tuvo un accidente con el coche cuando lo estaba dedicando a una itinerancia en tiempo laboral, se desplazaba de un pueblo a otro a dar clase, la Administración se desentendió con la excusa: "el presupuesto se ha acabado". Pues bien, los sindicatos se desentendieron del tema, es más, pusieron trabas a las movilizaciones y medidas que se plantearon por los docentes. Sin embargo, cuando se habla de temas que trascienden lo laboral, como es este caso, quieren mediatizar la opinión e intentan dirigir la situación.
No es que no les corresponda, es que además, le hacen un flaco favor a los centros que quieren cambiar los tiempos escolares. Insisto en que los maestros/as tienen derecho a reclamar un tipo de jornada laboral u otra, pero creo que no se debe mezclar con la orden de Organización de Tiempos Escolares.
Debe enfocarse más hacia un tema de reorganización del horario social, para poder facilitar la vida familiar, pero eso ya lo comenté y no quiero volver a incidir en ello.
 Me hubiese gustado que se preguntase a responsables políticos de diversos partidos sobre su opinión. Es relevante, puesto que si se produjese un cambio de gobierno, sabríamos a lo que nos tenemos que atener sobre el tema, y sin embargo, no se les oye expresar ningún tipo de opinión, sobre algo, que  además,  puede tener bastante repercusión social.
Cada institución y organismo está para llevar a cabo una funciones determinadas y no otras, a no ser que se quieran usar como plataforma personal hacia otras labores posteriores, y me temo que dentro del sindicalismo educativo es bastante habitual. Por eso les voy a pedir que se dediquen a proteger a los trabajadores y que dejen la labor política a quien le corresponde. Será mucho mejor para todos/as.