UNA PEQUEÑA APORTACIÓN DESDE MI HUMILDE EXPERIENCIA, SOBRE COMO SE PUEDEN INTENTAR SOLUCIONAR LOS PEQUEÑOS PROBLEMAS DIARIOS QUE SE PRODUCEN EN LAS ESCUELAS.
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lunes, 15 de febrero de 2016

TALLER DE CINE EN LA HORA DE REFUERZO EDUCATIVO. JORNADA CONTINUA 6

Estamos dándole vueltas al proyecto de Organización de Tiempos Escolares, y al aprovechamiento del mismo, para poder introducir prácticas de innovación educativa. Lo primero que te viene a la mente es la organización temporal, creo que nosotros la tenemos ya resuelta con el último ajuste del Anexo IIIB. Lo siguiente, es todo  lo que tiene que ver con las prácticas pedagógicas, aquí tenemos que debatir en el claustro si nos lanzamos al trabajo por proyectos, ABP, al menos desde algún nivel de forma experimental, o continuamos la organización típica por áreas. Son cosas que necesitan de una reflexión, concienciación y compromiso muy profundos y que no se pueden tomar a la ligera. En ello estamos, en pleno proceso de consulta al claustro de maestros/as, para ver hasta dónde podemos avanzar por ese camino.
 Pero hay otro mucho más fácil de seguir para poder llevar a cabo prácticas innovadoras. Es el de la hora de refuerzo educativo que tenemos que implantar por las tardes. Lo primero es que no se trata de llevar a cabo una competencia desleal a las empresas de aire libre que se encargan de realizar las actividades extraescolares a través del AMPA. Hay que realizar actividades que puedan complementar el trabajo que desarrollaríamos en el aula en la jornada de mañana.
 Lo más recurrente es realizar actividades de refuerzo curricular, ofertándosela a aquellos alumnos/as que necesiten un pequeño empujón para llegar a adquirir los estándares imprescindibles. Ese tipo de apoyo se podría sacar del horario normalizado, además se necesitarán horas de los maestros/as que habrá que restar de las que ahora disponen en su jornada, puesto que hay que cambiar una hora lectiva por otra de permanencia en el centro, para ajustar sus horarios laborales. En nuestro colegio además contamos con el apoyo de varias ONGs que también realizan esa labor. Así que ¿por qué no damos un paso más?
Ya estamos realizando dos actividades que encajarían perfectamente con la naturaleza de lo propuesto, una el coro y otra el grupo de teatro. Así que tenemos marcada la senda, solamente debemos ensancharla y profundizarla. De esta forma propongo actividades que amplíen nuestra capacidad competencial, que sean difíciles de llevar a cabo en el desarrollo habitual de las clases y que tengan un carácter voluntario. Podría tratarse de propuestas que se llevasen a cabo durante un periodo concreto del curso escolar, un trimestre por ejemplo, y que pudiesen ser multinivel.
Me voy a lanzar a proponer un ejemplo, que además me gustaría llevar a cabo. Un taller de cine.  No un taller de cine centrado en la realización de películas o de videos, eso quizá sería más labor de las empresas de actividades extraescolares. Me refiero a un taller de lenguaje fílmico, donde los niños/as aprendiesen a saber captar todos los matices que nos da el séptimo arte. Ya he comentado en alguna entrada anterior que el cine es el arte con el que más contacto tenemos a lo largo de nuestra vida habitual. Es muy rara la persona que no pasa más de una hora al día delante de la televisión, bien sea viendo una película o un programa de entretenimiento. En las aulas cada vez utilizamos más los videos didácticos como instrumentos educativos, y a pesar de ello, la mayoría de nosotros/as somos incapaces de reconocer un plano, distinguir una secuencia de otra, o ver la importancia de una determinada iluminación en lo que nos están contando. Nos quedamos tan solo con la narración de la historia por parte de los personajes, y perdemos gran parte de la información que nos están proporcionando.
Un taller de cine en esa hora subsanaría este problema, enriquecería nuestra competencia lingüística y la de aprender a aprender, y nos proporcionaría unas herramientas muy valiosas en nuestro devenir diario. Se podría realizar en un trimestre y agrupar la oferta por ciclos para adaptar las actividades y el visionado de las películas a la edad de los niños, pero sería siempre multinivel, lo que ayudaría como agente cohesionador y vertebrador del colegio.
Puede que de primeras muchos compañeros vean en propuestas como la que estoy planteando una ampliación de jornada, una forma de sacar recursos por parte de la administración de forma gratuita. Yo no lo veo así, intento mirar de forma positiva, y lo que observo es una posibilidad para ampliar las posibilidades del proceso educativo de una forma flexible y sin el agobio y la estrechez que nos da la organización por áreas, sin necesidad de llevar a cabo un cambio radical en lo organizativo. De la misma forma que me apetece dar en esa hora un curso de cocina para niños, donde trabajamos todas las competencias  y poner en práctica muchas estrategias metodológicas que con la actual estructura son imposibles. Creo que este tipo de actividades ayudan a afianzar las competencias de forma efectiva y real. Creo también que personalmente nos enriquecen personalmente, puesto que nos hacen enfocar de otro modo nuestra labor educadora. Siempre me he basado en mi experiencia desde el tiempo libre para la programación de mi trabajo, eso me ha dado seguridad y una riqueza de recursos que estimula mi imaginación didáctica. Hay que intentar ver como la medida mejorará nuestra capacidad educadora, y no como una intromisión en nuestra zona de confort. Quien no pueda verlo así, siempre puede trasladar los apoyos curriculares a esta franja del horario y tampoco verá su dinámica profesional excesivamente modificada.

Imagen  http://enfocandoaalba.blogspot.com.es/

jueves, 11 de febrero de 2016

COCINANDO EN LA ESCUELA. APOYOS DE COMPENSACIÓN EDUCATIVA 3

Los alumnos/as de quinto que acudimos al apoyo de compensación educativa, nos planteamos un gran reto tras la lectura de cuentos navideños.

Nos propusimos un proyecto a lo grande, que trabajase todas las competencias que marca la LOMCE. Sabemos que está de moda, sobre todo con el aluvión de programas televisivos que nos emiten, pero aún así nos decidimos por la "alta cocina".

Realizamos trabajo de competencia lingüística, expresándonos delante de la cámara y en la redacción de las recetas previas a la grabación.

En competencia matemático y científico tecnológica, cuando realizamos los cálculos necesarios del presupuesto que necesitábamos, así como del remanente con el que podíamos disponer a la hora de realizar la compra en el supermercado.

La competencia digital la trabajamos al buscar recetas e inspirarnos para  las que íbamos a elaborar, y en la grabación y edición del video que presentamos.

La de aprender a aprender al elaborar el planing del proyecto, teniendo en cuenta la priorización de tareas y su secuenciación temporal.

La competencia social y ciudadana, la trabajamos de varias formas. La primera en la importancia del trabajo en equipo para llevar a buen puerto el proyecto. También en la interacción que supuso nuestro paso por el supermercado, explicando nuestra presencia a pesar de estar en horario escolar, dejando claro que estábamos realizando una tarea formativa a todo el mundo que nos preguntó. Quiero reseñar que fueron varias las personas que se interesaron por esta circunstancia.

La competencia emprendedora, es el término que más me gusta para denominarla, queda claro que se trabaja desde el primer momento. Son los mismos niños/as los que deciden la actividad que quieren emprender, valga la redundancia. Son ellos/as los que tienen que ir tomando decisiones para salvar los obstáculos que van apareciendo.

La competencia que incide sobre la conciencia y expresión cultural, está trabajada desde la decisión de elegir unas recetas u otras, aquí sus raíces familiares tienen mucho que ver, y en las decisiones estéticas que se tomaron a la hora de elaborar el vídeo.
Esperamos que osguste la receta.




lunes, 8 de febrero de 2016

A VECES ADAPTAR ES LA MAYOR INNOVACIÓN.

Estuve el otro día en un concierto de Miguel Rivera, un virtuoso guitarrista que nos deleitó con un montón de composiciones. Además de recomendar vivamente su música y disfrutar tremendamente con los temas que interpretó, nos comentó los mismos, y nos indicó el proceso que había seguido para llegar a ese grado de perfección técnica, tanto en la interpretación como en la composición y arreglos. Me hizo reflexionar y extender varias de las mismas hacia el proceso educativo. Sin duda la primera es evidente, solo se puede rozar la perfección a base de trabajo, trabajo que puede llevar a la desesperación si los resultados tardan en llegar. Comentaba Miguel que alguna vez estuvo a punto de arrojar su guitarra contra la pared. Solo el precio de la misma evitó ese desastre. Pero fue más allá, llegado a un punto en su carrera musical, sintió que debía seguir avanzando, y lo hizo con la búsqueda de nuevas afinaciones. Primera confluencia con la práctica educativa. Si los métodos que utilizamos siempre, no consiguen el resultado que buscamos, lo evidente es dirigirte por otro camino, que seguramente estará inexplorado, pero que puede que nos lleve a buen puerto.
Otra cosa que me llamó mucho la atención, es que antes de empezar un tema, necesitaba afinar su guitarra, aquí tenemos la segunda confluencia. En educación debemos tener un feed-back constante, que nos ayude a mantener una buena dirección. Para lograrlo es imprescindible una evaluación precisa y lo más objetiva posible del proceso, y especialmente de la labor docente.
El tercer impacto llegó cuando interpretó el tema Scherezade de Rimsky Korsakov, pero no realizó una performance clásica, se aventuró con una innovación atrevida, y lo hizo de tal forma que parecía otra canción, a pesar de que se reconocía la melodía.
Muchas veces al pensar en innovación creemos que tenemos que desterrar totalmente nuestras prácticas habituales, y romper absolutamente con lo que estamos realizando actualmente. No es así, lo que hacemos puede cumplir bien con nuestros objetivos educativos. Pero la sociedad en la que estamos educando, ha cambiado substancialmente en los últimos veinte años, sobre todo tecnológicamente. La mayoría de las veces, unos retoques de actualidad consiguen una mayor eficiencia educativa. Con ellos se lográ una sintonía mayor con nuestros alumnos/as que trae aparejada una mayor y mejor motivación hacia lo que les planteamos.
 No consiste en hacer cambios drásticos sino pequeños retoques metodológicos. Innovamos más de lo que nos parece,  podríamos compartir muchas de nuestras experiencias diarias, que erróneamente, nos parecen poco relevantes.
 Ser innovador no consiste en romper, consiste en transformar, en adaptar lo que hacemos a la realidad social en la que vivimos y trabajamos. Si Rimsky Korsakov hubiese dispuesto de los medios técnicos con los que cuenta Miguel, a lo mejor hubiese compuesto Scherezade de otra manera. Lo que es seguro, es que si pudiese escuchar la versión de Miguel, no diría que hay que ceñirse a los arreglos primigenios porque siempre se ha hecho así. Estoy convencido de que estaría encantado.

Os dejo otro tema de Miguel Rivera, no he conseguido Scherezade, innovación en estado puro.

jueves, 4 de febrero de 2016

JORNADA CONTINUA 5. OPORTUNIDAD PARA INNOVAR

Parece que la Orden de organización de tiempos escolares quiere conectar la innovación educativa con el posible cambio de jornada de los centros. Como idea es algo plausible si queremos un cambio que sea para buscar una mejora en el quehacer educativo de los colegios. Aunque el cambio de jornada sea una innovación en sí misma, los cambios de hábitos y la optimización del tiempo familiar  lo justifican por si solos, no es mal momento para intentar que los centros se decidan a dar un paso más allá.
Muchos de los docentes realizan actividades que son innovaciones, aunque ellos no sepan bien que lo son. Cuando en un colegio optan por solucionar un problema concreto, con una solución optimizada y adaptada a su realidad concreta, están innovando. Cuando un docente adapta una técnica metodológica para intentar ayudar a un alumno/a a superar una situación, o cuando lo hace adaptándose a un grupo que tiene una problemática especial, está innovando. A veces las cosas más sencillas pueden darlos unos resultados favorables y duraderos, pero como es algo que nos parece poco reseñable, no lo comentamos ni compartimos por miedo a que nos señalen como presuntuosos.
Volviendo a la primera reflexión, me parece bien que se liguen las dos posibilidades. Diferentes colegios se plantean un proyecto de cambio de jornada, donde las sesiones se trasladan de la tarde a la jornada de mañana sin plantearse ni siquiera una adaptación de la duración de las mismas.
Parece lo más lógico  que si no tenemos el corsé de los noventa minutos de la jornada de tarde, las sesiones se uniformen a una duración única de alrededor de cincuenta minutos. Pues hasta eso da vértigo a veces, y el planteamiento se convierte en tres sesiones de hora y dos de cuarenta y cinco minutos, para que suponga el menor cambio de nuestras prácticas actuales. Esto no tiene sentido, si creemos que pedagógicamente es bueno un cambio de tiempos, hay que adaptarse a los mismos para una optimización en los resultados escolares de nuestros alumnos/as.
Si nos cuesta dar ese mínimo paso, que es igualar la duración de las sesiones, es porque nos sentimos incómodos con los cambios. Si nos sentimos inseguros ante situaciones nuevas, lo mejor es permanecer como estamos y dejar las cosas como están. Por lo tanto si de verdad apoyamos un cambio, es porque queremos buscar nuevas soluciones a situaciones que creemos son susceptibles de mejora. Tenemos que plantearnos que vamos a sacarle todo el partido posible a la nueva situación, que vamos a intentar encontrar nuevas soluciones que  por normativa no podíamos llevar a cabo hasta ahora. Quizá sea el momento de intentar dar ese salto mortal que siempre decíamos era imposible porque la administración nos lo impedía.
Pero si ahora es el momento de dar ese salto adelante, ¿estamos dispuestos de verdad a darlo? ¿Nos lanzaremos hacia la innovación o nos mantendremos en la zona de confort que nos ofrece lo habitual y cotidiano? No lo tengo muy claro, creo que hace falta una dosis de entusiasmo que es difícil de insuflar.
 A pesar de que sea el momento de dar el paso adelante, nos tienen que poner una red de seguridad. Y esa red es la que da la buena información. Aunque estemos ante una buena iniciativa, no está lo suficientemente explicada, los colegios, y me refiero a claustros y padres, no tenemos nada claro lo que pretende la Administración. Se hace necesaria y urgente una explicación a todos los equipos directivos. En esa reunión se debe concretae muy bien como va a ser el proceso. Se debe explicar la oportunidad que supone para intentar cambios organizativos y metodológicos, y que se facilitará lo necesario para adaptar la normativa y facilitar esos cambios.  Ahora puede ser el momento.  Estamos en el punto de insuflar ilusión y que los directores puedan transmitírsela a los claustros y alas AMPAs. Puede que al principio pueda causar asombro, incluso vértigo, pero es la forma de iniciar un cambio hacia una auténtica autonomía de los centros, y una adecuación de la normativa a las necesidades concretas, facilitando con ello las prácticas innovadoras.
Seguramente cuando se vea así dé miedo, incluso pavor, pero si no se rompe el hielo y se explica claramente, nadie se decidirá a dar ese paso de verdad. Si el cambio en la organización de tiempos escolares es capaz de motivar a algún centro a plantearse soluciones innovadoras para afrontar sus problemas con la ayuda de la administración educativa, habrá merecido la pena. Es mucho más fácil de lo que parece, puesto que en nuestro día a día innovamos, solo es dar un paso más. Es cuestión de que la Administración sea capaz de tender esa red de seguridad, que aplaque nuestros miedos.

 Imagen: http://enfocandoaalba.blogspot.com.es/

lunes, 1 de febrero de 2016

Scratch. La iniciación a la robótica junto a la educación en valores.

El verano pasado, Ayuda en Acción, una ONG que colabora activamente en muchos programas que tenemos en marcha en nuestro centro, nos ofreció la posibilidad de trabajar con el programa SCRATCH. Ayuda en Acción tiene vinculación con JÓVENES INVENTORES  y desde esta asociación se forma a nuestros alumnos/as en dicho programa.
 Los chavales programan videojuegos sencillos, con las temáticas de educación en valores y solidaridad propias de Ayuda en Acción. De esta manera aprenden los conceptos básicos de programación. Utilizan materiales preparados por Jóvenes Inventores para trabajar en el aula de manera práctica y colaborativa, en torno a retos de dificultad graduada para maximizar su autonomía y creatividad.
Lo interesante no está en todo lo que supone de trabajo en la competencia matemática- científico tecnológica, que es mucho. Lo importante es  que se hace desde un enfoque de educación en valores y solidaridad como hemos puesto antes.
Es esencial  que los niños/as aprendan a trabajar en equipo, a realizar un proyecto científico de forma colaborativa, y comprendan la importancia de tomar decisiones consensuadamente.
Sabemos el valor económico que tiene esta iniciativa, y estamos encantados de que se haya escogido nuestro colegio para el desarrollo de esta actividad. Hemos tenido que adaptar nuestras instalaciones y equipos, no ha sido fácil. El equipamiento informático de los colegios es el que es. Tras años de dura crisis está muy deteriorado. La conectividad es mala, por llamarlo de una forma amable, y más en un extremo de la ciudad, donde las compañías no ven rendimiento económico en cablear hasta el último edificio, siendo además  un colegio.
Todo esto lo intentamos solventar con soluciones imaginativas y con ilusión. Solicitamos una cesión de equipos informáticos a la empresa Schindler. Instalamos Ubuntu-linux en los equipos para hacerlos más operativos, y lo hicimos contrarreloj para que en la primera sesión estuviesen dispuestos. También Jóvenes Inventores fue flexible y respetó nuestras agrupaciones, mediatizadas por la disposición organizativa en grupos flexibles. Todos pusimos de nuestra parte y el resultado está siendo muy exitoso, y podemos valorarlo con objetividad, puesto que ya estamos finalizando el primer cuatrimestre.
La implicación de Jóvenes Inventores y de Ayuda en Acción no acaba aquí. Si terminasen con el taller de Scratch sería una actividad más. A partir de ahora con los alumnos ya formados en la fase inicial, vamos a potenciar el Club GENIOS.
En horario extraescolar y asesorados por el mismo instructor que nos imparte la formación, José María Lobera, los niños/as que quieran formar parte de él, realizarán un proyecto. Para fomentar la participación, se participará en un concurso a nivel nacional, con toda la implicación que conlleva, pero también con el beneficio implícito. Para un centro como el nuestro, con la importancia que otorgamos a la educación emocional, es un acicate más en  nuestro trabajo, puesto que nos ayuda en algo tan importante como es el trabajo en la competencia del sentido de la iniciativa y el espíritu emrendedor, desde un punto de vista solidario y colaborativo.
Sin embargo el proyecto no acaba este año. Los alumnos/as, que se van convirtiendo en especialistas de la herramienta poco a poco, tendrán la posibilidad de seguir colaborando con el club como futuros asesores externos. La vinculación y coordinación con el IES de referencia serán fundamentales, y servirán como puentes de unión que van a reforzar los que ya tenemos gracias al programa British Council.
Y ya no quiero entrar a valorar lo que supone trabajar con Scratch para la promoción del centro.
Fantástica la actividad y el programa que la ampara. Iniciativas así deberían ser más habituales, puesto que es innovación educativa seria y rigurosa. Y lo que es más importante puede servir como nexo vertebrador en la totalidad de las etapas obligatorias en la educación de los alumnos/as.